¡Ay mi madre, la cosa se ha puesto caliente en las redes! Un video que anda circulando como pan caliente ha puesto en el ojo del huracán a la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre, mejor conocida como la Digesett. La vaina es que un motorista, con una valentía tremenda, grabó a un agente de tránsito haciendo la vista gorda con un policía que andaba en su motor sin casco y sin placa, ¡un descaro total! El ciudadano le echó en cara al fiscalizador el trato preferencial evidente, señalando que a cualquier ‘civil’ le hubieran ca’o de una vez con la multa y la incautación del vehículo. ¿Será que la ley aplica diferente según el color del uniforme? Esa pregunta tiene a todo el mundo con la cabeza hirviendo.
El hombre que grabó, que no le cayó atrás a la chercha, insistió en que el agente de la Digesett tenía que actuar. Pero la respuesta del fiscalizador fue para meter miedo: ‘Si él no tiene interés en protegerse, yo no puedo hacer nada’. ¡Imagínense ustedes qué disparate! Esta situación pone en evidencia una percepción muy arraigada en el dominicano de a pie: la de que hay una doble moral a la hora de aplicar la ley. Para nosotros, los de a pie, la cosa es una; para los que llevan uniforme, es otra. Y eso, mi gente, no está ‘jevi’ para la confianza en nuestras instituciones.
No es la primera vez que se prende este coro en el país. El tema de la impunidad y el trato de favor a los miembros de la fuerza pública ha sido una piedra en el zapato para la sociedad dominicana durante años. Hay un sentir generalizado de que el ‘tigueraje’ se impone muchas veces, y que los mismos que deben velar por el cumplimiento de la ley, son los primeros en romperla sin mayores consecuencias. Esto, a la larga, crea un ambiente de desconfianza y desesperanza en la población, que ve cómo sus derechos son vulnerados mientras otros se salen con la suya.
Esta ‘vaina’ no es solo un incidente aislado, sino un reflejo de un problema estructural más profundo. La credibilidad de entidades como la Policía Nacional y la Digesett se va por el piso cada vez que ocurren este tipo de ‘relajos’. ¿Cómo podemos esperar que los ciudadanos respeten las normativas si los mismos que deben aplicarlas demuestran favoritismo? Es un ‘guay’ serio que afecta la cohesión social y el sentido de justicia que tanto anhelamos en nuestra tierra del merengue y la bachata. La gente quiere equidad, un ‘klk’ parejo para todos.
Las redes sociales, en este caso, han jugado un papel fundamental, sirviendo de plataforma para denunciar estas irregularidades que antes se quedaban en la impunidad. Gracias a la valentía de ciudadanos como el motorista del video, se pueden sacar a la luz estas prácticas y presionar para que haya cambios. Es un llamado de atención para la cúpula de la Digesett y la Policía: hay que ponerle un parado a este ‘bacano’ y asegurar que la ley sea ciega, ¡que no distinga entre uniforme y ropa de civil! El pueblo dominicano merece respeto y un sistema justo para todos, sin excepciones.
Es imprescindible que las autoridades tomen cartas en el asunto ‘de una vez’ y demuestren con hechos que no habrá tolerancia para el ‘relajo’ y el favoritismo. La imagen y la confianza en estas instituciones están en juego. Los miembros de los cuerpos de seguridad deben ser los primeros en dar el ejemplo, porque ‘el pez grande se come al chico’, pero en este caso, la ley debe ser igual para todos, del alto rango al de a pie. Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



