La situación que vive un padre de familia en Nuevo Amanecer, Agua Loca, Santo Domingo Este, es un reflejo amargo de la cruda realidad que enfrenta ‘un viaje de’ dominicanos. Su motor, la herramienta de trabajo que le permite llevar el pan a su hogar, fue robado sin piedad, dejándolo en una vulnerabilidad económica que no está de lo más bien. Este lamentable suceso subraya la importancia de la seguridad ciudadana, especialmente cuando el ‘Robo de Motor’ ocurre a solo dos esquinas de un destacamento policial, una vaina que deja a cualquiera con la boca abierta.
La ironía de que este acto delictivo sucediera tan cerca de una estación policial en SDE es de esas cosas que te hacen pensar: ‘¿Y entonces, klk con la vigilancia?’. Esta situación no es un caso aislado; por el contrario, resalta una percepción generalizada de falta de protección en diversos sectores del país. Muchos ciudadanos sienten que el ‘tigueraje’ está operando con una impunidad bacana, afectando el día a día de gente trabajadora que lo que busca es echar pa’lante.
Para muchas familias dominicanas, el motor no es un lujo; es el ‘caballito de batalla’, el sustento. Desde el motoconcho hasta las entregas a domicilio, estas motocicletas son el motor (valga la redundancia) de una parte considerable de la economía informal. Perderlo de esta forma, de una vez y por todas, significa no solo la pérdida de un activo, sino el cese inmediato de ingresos, poniendo en jaque la alimentación y otras necesidades básicas de la familia, una vaina que puede arrastrar a la gente a un hoyo profundo.
El robo de motores es un problema crónico en la República Dominicana. A menudo, estas acciones no son impulsivas; detrás hay redes organizadas que desmantelan los vehículos para vender las piezas en el mercado negro o los utilizan para cometer otros delitos. La facilidad con la que se ‘desaparecen’ estos medios de transporte es alarmante y muestra la necesidad de estrategias más robustas por parte de las autoridades, no solo para recuperar lo robado, sino para desmantelar estas bandas delictivas que tienen a la gente en un coro de desasosiego.
Las autoridades deben redoblar los esfuerzos en seguridad. Esto implica no solo más patrullaje, sino también el uso de tecnología para identificar y rastrear vehículos robados, así como una coordinación más efectiva entre la Policía Nacional y la comunidad. Es fundamental que haya una respuesta rápida y contundente a las denuncias para enviar un mensaje claro al ‘tigueraje’ de que sus acciones tendrán consecuencias. Solo así podremos aspirar a una mejoría en la percepción y la realidad de la seguridad ciudadana.
Este incidente en Nuevo Amanecer es un llamado de atención para todos. Nos recuerda que la seguridad es una responsabilidad compartida, pero que la acción estatal es crucial para garantizar la tranquilidad de sus ciudadanos. Esperamos que el padre afectado recupere su motor y que esta ‘vaina’ sirva para que las autoridades le metan mano de verdad a este flagelo.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




