¡Qué tremenda ‘vaina’ se armó en Santiago la tarde de este martes! Los aguaceros que cayeron fueron de esos que no dan tregua, dejando las principales avenidas de la Ciudad Corazón hechas un desastre, casi intransitables. La gente que andaba en la calle se encontró de sopetón con la cruda realidad de tener a Santiago bajo el agua, una situación que complicó la vida de un viaje de dominicanos que iban de un sitio a otro.
Los videos que circularon por ahí eran el reflejo perfecto del ‘tigueraje’ tratando de sortear el chaparrón. Guaguas, carros, motores… todo el mundo bregando con la acumulación de agua que subía por encima de las aceras. La circulación vehicular se puso más lenta que un lunes de quincena y los peatones, ni se diga, con el agua a la rodilla en algunos puntos. Era un verdadero disparate ver cómo la lluvia cambiaba la dinámica de la urbe en un abrir y cerrar de ojos, dejando a muchos varados y a otros con el corazón en la boca.
Esta no es la primera vez que Santiago experimenta la furia de la naturaleza de esta manera. La rápida urbanización y, en ocasiones, la saturación de los sistemas de drenaje pluvial, hacen que episodios como este sean una preocupación constante. Cuando el cielo decide soltar un balde de agua así, sin avisar, las infraestructuras existentes muchas veces no dan abasto, y es ahí que la ciudad se ahoga. Es una situación que nos pone a pensar en la resiliencia de nuestras ciudades frente a eventos climáticos cada vez más intensos.
Es un patrón que, lamentablemente, se repite en muchas de nuestras grandes ciudades dominicanas. La intensidad de las lluvias en zonas urbanas, combinada con la topografía y el crecimiento acelerado, a menudo desemboca en escenas de caos vial y avenidas convertidas en ríos. No es una vaina particular de Santiago, aunque aquí se siente con más fuerza a veces. Estos aguaceros de ‘una vez’ nos recuerdan la importancia de la planificación urbana a largo plazo y de mantener nuestros sistemas de desagüe en óptimas condiciones para que la vaina no se repita con tanta frecuencia.
En medio del corre-corre y la chercha de la gente intentando salir del lío, siempre se ve la solidaridad dominicana. Un motorista ayudando a empujar un carro, alguien cediendo el paso, aunque la situación no lo amerite del todo. Es una muestra de que, a pesar de las adversidades, el dominicano sabe cómo sacarle la chispa a cualquier situación. Sin embargo, también es un llamado de atención a la conciencia ciudadana sobre la importancia de no lanzar basura en las calles, porque esa misma vaina es la que tapona los imbornales y empeora el desborde cuando la lluvia se desata.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




