Ilustración: Henry M. Martínez | El Nuevo Diario.
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – El orégano, una de las hierbas más utilizadas en la gastronomía mundial, también despierta el interés de la comunidad científica por sus posibles efectos terapéuticos. Investigaciones señalan que esta planta contiene compuestos bioactivos, como flavonoides, carvacrol y timol, asociados a la reducción del riesgo de enfermedades crónicas gracias a su acción antioxidante.
Especialistas indican que el té de orégano podría aportar beneficios digestivos y antimicrobianos, ya que sus compuestos químicos pueden estimular los jugos gástricos y ayudar a descomponer los alimentos con mayor eficiencia. Sin embargo, subrayan que gran parte de la evidencia procede de estudios de laboratorio y que todavía se requieren investigaciones en humanos para confirmar estos efectos.
La ciencia también ha observado que extractos de distintas especies de orégano muestran capacidad antioxidante y actividad antiinflamatoria en modelos experimentales, lo que sugiere un potencial terapéutico frente a enfermedades relacionadas con el estrés oxidativo.
A pesar del creciente entusiasmo por las infusiones naturales, expertos recuerdan que no existen beneficios plenamente comprobados del té de orégano para tratar afecciones específicas. Sus compuestos podrían ayudar a neutralizar radicales libres y aliviar molestias digestivas, pero la efectividad real en personas no ha sido establecida con firmeza.
¿Cómo prepararlo?
Para elaborar la infusión, se recomienda colocar hojas frescas o secas en agua caliente y dejarlas reposar entre dos y cuatro minutos. Algunas personas añaden miel para suavizar su sabor intenso.
Precauciones médicas
Los especialistas aconsejan consumirlo con moderación, entre dos y tres tazas al día y consultar a un profesional de la salud antes de incorporarlo como remedio habitual, especialmente si se padecen enfermedades crónicas o se toman medicamentos.
Asimismo, investigaciones advierten que la mayoría de los estudios favorables se han realizado con extractos o aceites y no con la infusión, por lo que sus beneficios reales aún permanecen bajo evaluación científica.
En este contexto, el té de orégano se perfila como una bebida con potencial saludable dentro de una dieta equilibrada, pero no como sustituto de tratamientos médicos. La comunidad científica coincide en que el interés por las plantas medicinales crece, aunque la evidencia rigurosa sigue siendo el factor clave para validar sus efectos.



