La provincia de Hato Mayor se ha sumido en un ‘luto’ todavía más profundo tras el lamentable fallecimiento de la abuela de la niña de 11 años que perdió la vida en un incidente con un juego mecánico. El senador de la provincia, Cristóbal Venerado Castillo, fue quien dio la desgarradora noticia, confirmando que la señora, cuyo nombre no fue especificado en el reporte, murió a causa de la impresión y el sufrimiento provocado por la trágica partida de su nieta. Esta ‘vainita’ ha golpeado fuerte el corazón de la comunidad y ha puesto en el ojo del huracán la seguridad de los ‘juegos mecánicos’ en el país.
El incidente original, que ocurrió un viernes 18 de septiembre, vio a la pequeña de 11 años caer de un juego mecánico en movimiento, sufriendo una hemorragia que le costó la vida. Además, otras dos niñas resultaron heridas en el mismo suceso, añadiendo más dolor y preocupación a la situación. Según el senador Castillo, el impacto de la tragedia fue tal que llevó a la suspensión de las fiestas patronales, una decisión que, aunque difícil, reflejó el respeto y el dolor que embargaba a la gente de Hato Mayor. Es un ‘klk’ que nos hace cuestionar de inmediato cómo se está manejando la seguridad en este tipo de atracciones.
El legislador Venerado Castillo no se quedó solo en la lamentación, sino que también hizo un llamado enérgico para que se revisen y ajusten las regulaciones de estos juegos. Él destacó que son ‘instrumentos de cientos de años’ y que, en muchos casos, ‘nadie supervisa eso’. Y tiene razón, a veces en nuestros pueblos uno ve unas atracciones que dan un ‘chin’ de miedo de lo viejas que se ven. Este tipo de declaraciones ponen en evidencia una deficiencia de control que, lamentablemente, ha tenido consecuencias fatales.
De una vez, la Cámara Alta ha reaccionado ante la gravedad del asunto. El senador Milcíades Aneudy Ortiz presentó un proyecto de ley que busca establecer un marco regulatorio robusto para la seguridad, instalación, montaje, operación, mantenimiento, inspección, fiscalización y supervisión de los juegos mecánicos y atracciones de diversión en toda la República Dominicana. Es una iniciativa que busca llenar un ‘vacío legal’ palpable que ha existido por demasiado tiempo, y que es urgente para la protección de la población.
La propuesta de ley es bastante abarcadora, pues aplicaría a toda persona física o jurídica, ya sea pública o privada, nacional o extranjera, que sea propietaria, administradora, operadora o responsable de este tipo de atracciones en el territorio nacional. Además, se establecería que el Ministerio de Interior y Policía sería la autoridad sectorial competente para regular, autorizar y supervisar estas instalaciones. Con esto, se espera que haya un solo organismo que ponga ‘el ojo avizor’ y garantice que no se repitan estas tragedias.
En nuestro país, el ‘tigueraje’ de los parques de atracciones a menudo ha operado con un ‘relajo’ en cuanto a las normas de seguridad. Aunque la diversión es esencial para el esparcimiento familiar, no puede venir a costa de la vida o la integridad física de nadie, y mucho menos de nuestros niños. Este proyecto de ley, si es aprobado y aplicado con la rigurosidad que se necesita, podría significar un antes y un después en cómo se manejan estas instalaciones, asegurando que la alegría no se convierta en desgracia.
La memoria de la pequeña y su abuela en Hato Mayor debe servir para que las autoridades y los operadores tomen esto en serio. Es hora de que nos pongamos ‘pa’ esto’ y garanticemos que cada juego mecánico en nuestra tierra sea sinónimo de diversión segura y no de dolor. Esperemos que esta tragedia sirva para ‘apretar las tuercas’ donde se necesita y se eviten futuros ‘líos’ de esta magnitud.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




