¡Pero qué coro más ‘bacano’ se armó en el Palacio de la Policía Nacional! El Defensor del Pueblo, Pablo Ulloa, le cayó de sorpresa –o quizás no tan de sorpresa– al director de la Policía Nacional, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz. El motivo, un tema que siempre nos ha dado ‘dolor de cabeza’ como dominicanos: fortalecer los vínculos entre estas dos instituciones claves para garantizar los Derechos Ciudadanos. La idea es clara: que nuestros agentes estén más preparados y conscientes de su rol, no solo de reprimir, sino de proteger a la gente de a pie.
No es un secreto que la imagen de la Policía en nuestro país, a veces, se ha visto ‘medio floja’ por casos de abuso y falta de formación. Por eso, este encuentro va más allá de un simple protocolo. Se trata de una movida estratégica para que los agentes policiales, ‘de una vez por todas’, se empapen bien de lo que significa la dignidad humana y cómo deben interactuar con la gente. El Defensor del Pueblo no llegó con las manos vacías; trajo una oferta formativa ‘chévere’ para que se integre a la famosa reforma policial que tanto se anhela y que busca una Policía más humana y profesional.
La propuesta de Ulloa es ‘jevi’: programas de capacitación enfocados en la protección y defensa de los derechos de las personas, con un énfasis especial en el uso correcto del manual de fuerza. Esto es crucial, porque ‘asegún’ lo vemos, muchas de las quejas que recibe el Defensor del Pueblo vienen precisamente de ese ‘desacato’ al protocolo. Que los policías sepan cuándo y cómo usar la fuerza es vital para evitar situaciones lamentables y para que la gente sienta que puede confiar en su Policía, no solo temerle.
Por su parte, el mayor general Modesto Cruz Cruz se mostró ‘bien abierto’ a esta colaboración. Él mismo ha recalcado que la transformación de la institución está cimentada en la profesionalización del ‘tigueraje’ policial, buscando una mayor seguridad ciudadana. Reconoce que la garantía de los derechos, la institucionalidad y la confianza de la gente se construyen con preparación, coordinación y un compromiso real con el servicio público. ‘Eso es así’, y que el director de la Policía lo diga, ya es un paso importante.
Históricamente, la República Dominicana ha tenido un ‘viaje de’ retos en cuanto a la relación entre los cuerpos de seguridad y los derechos humanos. Casos aislados, y no tan aislados, han marcado la percepción ciudadana. Iniciativas como esta, donde el Defensor del Pueblo –una entidad creada para velar por nosotros– se une activamente con la Policía, representan un cambio de rumbo ‘bacano’. No es solo hablar, es poner manos a la obra con cursos y talleres que cambien la mentalidad desde adentro. Esto, al final del día, es lo que le da un respiro a la democracia.
Este ‘coro’ entre ambas instituciones no es poca cosa, es una señal clara de que se está trabajando para cambiar el chip y que la reforma policial no es solo ‘saliva’, sino un compromiso serio. Es una inversión en el futuro de la seguridad ciudadana y en la credibilidad de nuestras instituciones. Que se junten para formarse mejor y para que los derechos de todos, sin importar si eres un ‘tiguerito’ del barrio o un empresario, sean respetados, eso sí es progreso. ¡Pa’ que la gente vea que estamos en serio!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




