¡Ay Dios mío, qué relajo! En plena avenida 5to Centenario, allá por Villa Consuelo, hay un ‘hoyo del diablo’ que tiene a la gente con los nervios de punta. José Omar Mañón, con la voz de la comunidad, ha denunciado este hoyo peligroso que es una trampa mortal tanto para los conductores que transitan por ahí como para los peatones que se atreven a cruzar.
Este no es un boquete cualquiera, mi gente. Es una vaina gorda, una abertura en el pavimento que, según se dice, lleva un tiempo considerable sin que nadie le meta mano. Imagínense el estrés de la gente que vive por el sector o que usa esa vía a diario; manejar por la 5to Centenario ya es una chercha con el tránsito, pero si le sumamos un hoyo de esa magnitud, la cosa se pone fea, fea. Los carros sufren, las gomas se rompen y los accidentes, klk, están a la orden del día.
La verdad es que la crítica de Mañón resuena en los barrios dominicanos: ¿Están esperando las autoridades que pase un ‘santo’ o una tragedia para, ahí sí, ponerse las pilas? Es una pregunta que se hace la población cada vez que ve una situación así en nuestras calles. La ciudadanía está cansada de la inacción y de tener que hacer un viaje de maromas para evitar estos obstáculos que ponen en juego la seguridad de todos.
Históricamente, el tema del mantenimiento vial en Santo Domingo ha sido un verdadero dolor de cabeza. Desde siempre hemos visto cómo las calles, luego de una lluvia o simplemente por el paso del tiempo, se llenan de baches y grietas que deterioran no solo la infraestructura, sino también la calidad de vida de la gente. Es un problema recurrente que parece ser un cuento de nunca acabar, sin importar quién esté en el ‘tren’ de la gestión municipal o estatal.
La zona de Villa Consuelo, conocida por su dinamismo comercial y su gran afluencia de personas, merece una infraestructura digna. Un hoyo como este no solo es un riesgo físico; también interrumpe el flujo normal del tráfico, causando tapones y demoras que afectan la productividad y el bolsillo de los trabajadores. La gente, de una vez, pide una solución antes de que la cosa se ponga peor de lo que ya está, y que algún inocente pague las consecuencias de la desidia.
Es fundamental que las entidades responsables, según la noticia, tomen cartas en el asunto y demuestren que la seguridad ciudadana es una prioridad. No se trata solo de tapar un hoyo; es una cuestión de respeto a los contribuyentes y a la vida misma. Este tipo de situaciones, si no se corrigen a tiempo, generan desconfianza y la sensación de que a las autoridades no les importa la comunidad hasta que la situación se vuelve ‘viral’ o lamentable.
La exigencia de los residentes de Villa Consuelo es clara: reparación inmediata. Es un llamado a la acción, un clamor para que se eviten accidentes que puedan dejar lutos y traumas. Ojalá y este llamado no caiga en oídos sordos y se le meta mano a esta ‘vaina’ antes de que sea demasiado tarde. La vida de nuestros hermanos dominicanos no tiene precio.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




