La noticia que tenemos hoy, mi gente, es de esas que te dejan con la boca abierta y te hacen decir: “¡Pero qué vaina es esta!”. La Policía Nacional, en un trabajo de esos que uno dice “¡klk con la seguridad!”, ha desarticulado una peligrosa Banda de Falsos Agentes que andaba sembrando el terror por ahí, haciéndose pasar por miembros de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) para cometer atracos y fechorías de alto calibre. Es que el tigueraje de algunos no tiene límites, y esta gente, con su chercha de uniformes y chalecos, creía que podía burlarse de la ley y del pueblo dominicano.
Este coro de delincuentes, que ya tenía a varias familias en zozobra, fue interceptado gracias a un operativo bacano de las autoridades, quienes lograron detener a cuatro de sus integrantes. Imagínense ustedes, ¿quién se iba a imaginar que los que llegaban a tu casa con una orden supuestamente oficial, eran en realidad unos bandidos armados hasta los dientes? Esto, sin duda, representa un golpe fuerte a la criminalidad organizada que se disfraza para engañar a la ciudadanía, erosionando la confianza en las instituciones que sí trabajan de una vez por nuestra seguridad.
El caso que destapó todo este enjambre de maldad ocurrió el 10 de marzo en una residencia del distrito municipal Los Hatillos, provincia Hato Mayor. Allí, estos pilluelos se presentaron con una indumentaria muy parecida a la de la DNCD, logrando así engañar a la pareja que residía en la vivienda. Una vez dentro, la cosa se puso fea, amarraron a los propietarios y se llevaron un viaje de pertenencias: desde US$15,000 en efectivo, RD$1,800,000, hasta joyas, relojes, celulares y otros objetos de valor que uno guarda con tanto esfuerzo. ¡Un atraco de película, pero de las malas!
Los nombres de los apresados son Yendris Peguero Mercedes, alias “Memo”, de 26 años; Enrique Aníbal Matos Saladín, conocido como “Pericle”, de 53; Ismael Elnez Martínez, al que le dicen “El Flaco”, de 25; y Adriano Frías Reyes, alias “El Sastre”, de 34. Sin embargo, en esta película de acción dominicana, todavía falta un capítulo, ya que un quinto integrante, Pedro Reyes Santana, alias “Pedro el Grande”, está prófugo, pero la Policía le anda los pasos de una vez.
Las pesquisas, llevadas a cabo con una dedicación chula por la División de Investigaciones de Hato Mayor y la Subdirección Regional Sureste de Investigación (DICRIM), fueron clave para desenmascarar a esta red. Los investigadores rastrearon los vehículos utilizados por la banda: un Kia Seltos blanco y dos jeepetas Honda CR-V. ¡Y por ahí fue que les cogieron el tigueraje! La ambición de estos malhechores los llevó a intentar vender parte de lo robado en una joyería en Boca Chica, un movimiento que, asegún parece, fue el que les puso la soga al cuello. ¿Quién en su sano juicio va a vender un guillo de oro recién robado en el mismo patio?
“Pericle” e “Ismael” fueron pescados en el sector 24 de Abril de San Pedro de Macorís, mientras se movilizaban en una Honda CR-V 2016 que, curiosamente, es propiedad del fugitivo “Pedro el Grande”. Durante los allanamientos, que fueron de lo más bien coordinados, se recuperó una guagua de evidencias: armas de fuego, chalecos tácticos, gorras, pasamontañas con las insignias de la DNCD (¡qué descaro!), guantes, prendas robadas y hasta equipos de música que le pertenecían a la víctima. ¡Un arsenal completo para su coro delictivo!
Pero la cosa no se quedó ahí. En operativos posteriores, la Policía siguió recuperando más prendas y objetos sustraídos. Un comerciante honesto, que había adquirido un guillo de oro sin saber que era parte del botín, lo entregó voluntariamente a las autoridades, demostrando que en nuestro país, aún hay gente de principios que no se presta para el relajo. También se hallaron más vestimentas y equipos utilizados en el asalto, atando cada cabo de esta vaina compleja.
Las autoridades han señalado que Enrique “Pericle” Matos no es un novato en esto del malvivir; es un reincidente con un historial que lo pinta de cuerpo entero. Asegún la Policía, él fue el cerebro, el que reclutaba a los miembros para cometer atracos, secuestros y extorsiones, siempre aprovechándose de uniformes falsos de organismos de seguridad. Esto nos pone a pensar: ¿Cómo esta gente obtenía información interna sobre sus víctimas? Esa es otra línea de investigación que tiene a los detectives dándole mente a fondo, porque eso sí que es una vaina seria.
Los detenidos están ahora a la disposición del Ministerio Público, donde se van a ver en figurita para explicar todo este desorden. Mientras tanto, la búsqueda de “Pedro el Grande” y cualquier otro implicado sigue activa. La Policía Nacional ha reiterado su compromiso de continuar trabajando sin descanso para desmantelar por completo esta estructura criminal que operaba con tanta impunidad en varias provincias de nuestra querida Quisqueya. La seguridad es un derecho de todos, y es bueno ver cómo las autoridades le dan un parón a este tigueraje.
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