¡Qué **jevi** la vaina! La Ciudad Corazón se ha lucido, acogiendo entre sus brazos a uno de los hijos más queridos de la música dominicana. El maestro Ramón Fernando Villalona Évora, nuestro eterno “Mayimbe”, ha sido declarado Hijo Adoptivo de Santiago de los Caballeros por el Concejo de Regidores. Esta distinción, plasmada en la resolución 3497-16, no es más que el reflejo del profundo cariño y respeto que los santiagueros le tienen al artista, cuya trayectoria musical ha marcado a varias generaciones, desde los coros en fiestas patronales hasta los grandes conciertos que ha dado en el país y más allá. **Santiago**, una ciudad con un vibrante pulso cultural, ahora lo abraza de forma oficial, aunque en el corazón de su gente ya residía hace mucho tiempo.
Nacido en Loma de Cabrera, Dajabón, Fernando Villalona encontró en la música su verdadero camino desde temprana edad. Su voz inconfundible y su carisma lo catapultaron a la fama en los años 70, convirtiéndose rápidamente en una figura esencial del merengue y la bachata, ritmos que lleva en la sangre como buen dominicano. No hay un coro donde no suene una canción del Mayimbe, y es que este tiguere ha sabido conectar con el alma del pueblo, creando himnos que se bailan en cada esquina del país. Su resiliencia artística, superando los altibajos propios de una carrera tan larga, es de admirar y un ejemplo para los nuevos talentos que están subiendo al bus de la fama.
El impacto de Villalona trasciende lo musical. Sus letras, a menudo, pintan paisajes de la cotidianidad dominicana, del amor, del desamor y de la alegría que nos caracteriza. Temas como “El Baile de la Culebra”, “Tabaco y Ron” o “Seré” son un viaje de recuerdos para cualquiera que haya crecido en esta tierra. Él no solo canta, sino que cuenta historias que resuenan en el corazón de la gente. Es un verdadero embajador de nuestra cultura, llevando el sabor del patio a escenarios internacionales y haciendo que el mundo entero sepa lo que es el merengue de verdad, esa vaina que nos pone a mover el esqueleto sí o sí.
La conexión de Fernando Villalona con Santiago no es un secreto para nadie. La ciudad, conocida como la cuna de grandes músicos y poetas, siempre lo ha recibido con los brazos abiertos. Sus conciertos allí son siempre a casa llena, un coro que se extiende por toda la provincia. Declararlo Hijo Adoptivo es una forma de retribuir ese amor incondicional que él siempre ha manifestado por esta urbe. Es un gesto que valida su papel no solo como artista, sino como una figura que ha contribuido al desarrollo cultural y al sentimiento de pertenencia en la región, haciendo honor a su legado sin desperdicio.
El presidente del Concejo de Regidores, Cholo D’ Óleo, hizo hincapié en que esta declaratoria, aprobada desde 2016, representa un acto de “justicia histórica”. Y es que hay vainas que tardan, pero cuando llegan, llegan con más fuerza. Este reconocimiento es un sello oficial a una relación de décadas, que pone de manifiesto que el cariño del pueblo es la mejor de las coronas. Simboliza cómo el arte puede unir a una nación y cómo una figura puede convertirse en un referente de identidad, no importa de dónde sea oriundo, si en el camino ha sembrado tanto amor y alegría, ya es de la casa.
Al recibir la distinción, Villalona, con la humildad que lo caracteriza, expresó que lo asumía como un “abrazo sincero” de Santiago, su casa espiritual. Es ese sentimiento auténtico, esa cercanía con la gente, lo que lo hace tan bacano. A pesar de los años y de haber alcanzado la cima, Fernando sigue siendo el mismo muchacho que canta con el alma. Esta es una señal clara de que el pueblo dominicano sabe reconocer y valorar a quienes, con su arte, nos han regalado tantos momentos jevis y han puesto nuestra bandera en alto. ¡Qué viva el Mayimbe y qué viva Santiago!
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