¡Por fin le están cayendo atrás a la vaina! Organizaciones de distintos frentes se han puesto de acuerdo para erradicar las peligrosas carreras clandestinas de motocicletas que, lamentablemente, han sembrado un viaje de luto en hogares dominicanos. Este ‘tigueraje’ motorizado, a menudo protagonizado por jóvenes que buscan adrenalina y un ‘coro’ sin control, es una de las principales causas de los accidentes viales que cada año nos dejan un sinsabor y una pena muy grande. La iniciativa busca transformar esta realidad que tanto golpea a nuestra gente. Esta es una noticia que, de verdad, nos pone el corazón ‘bacano’, viendo cómo se mueven las cosas para bien.
El pacto, que busca darle un giro a esta problemática, fue suscrito por figuras como Jeffry Jiménez, del Proyecto Rescate Juventud RD; Diego Campos, vicepresidente de la Federación Dominicana de Motociclismo, y William Santana, asesor del proyecto. Contó además con el respaldo de varios diputados de la Comisión de Movilidad y Transporte, entre ellos Tobías Crespo y Heriberto Aracena, quienes son ‘gente seria’ que le están poniendo el pecho a esto. La unión de estos sectores es clave, porque aquí la cosa no es solo prohibir, sino ofrecer alternativas viables y seguras para los jóvenes que se montan en una motorola y salen a la calle sin medir las consecuencias.
Lo que sí fue un ‘palo’, y no de los buenos, fue la ausencia de los representantes del Ministerio de Interior y Policía, la Policía Nacional, el INTRANT y la DIGESETT en la firma de este acuerdo tan importante. Asegún los organizadores, esperaban que estas instituciones, fundamentales en la aplicación de la ley y la regulación del tránsito, se dieran cita para apoyar una iniciativa que busca salvar vidas. Esta falta de apoyo institucional en un problema tan crítico como el ‘tigueraje’ en las calles genera un poco de desilusión, especialmente cuando el país está siendo ‘golpeado por una pandemia vial’ que ya es de conocimiento público y notorio.
Los promotores de esta movida han señalado que el plan es ambicioso y se llevará a cabo a través de un trabajo técnico-deportivo riguroso, bajo la supervisión de reconocidos profesionales de la psicología, como el doctor Eladio Hernández. Esto es ‘chulo’, porque no solo buscan castigar, sino entender la raíz del problema y ofrecer una salida constructiva. La idea es canalizar esa energía desbordante de la juventud hacia el deporte regulado, proveyendo un espacio seguro en el Autódromo de Las Américas, que será el punto de partida para que los entusiastas del motociclismo puedan desahogar su pasión de manera responsable y sin poner en riesgo a nadie.
El Autódromo de Las Américas, una instalación con historia en el deporte motor dominicano, se perfila como la pieza clave para la transformación. Históricamente, este tipo de instalaciones ha servido como válvula de escape para prácticas que, de otro modo, se desbordarían a las calles. Convertir esas carreras ilegales en competencias supervisadas no solo mejora la seguridad, sino que también puede desarrollar talentos y fomentar una cultura de respeto por las reglas del tránsito y el deporte. Además, el acuerdo cuenta con el ‘apoyo bacano’ de la Fundación Cruz Jiminián, con el doctor Luis Cruz y el especialista en traumatología, doctor Stalin Echavarrian, quienes son un referente en salud y un gran respaldo para estas iniciativas.
Es que la situación vial en nuestra Quisqueya es ‘fuerte de verdad’. Con aproximadamente 3,000 personas falleciendo anualmente por accidentes de tránsito y un 70% de estas víctimas siendo motociclistas, el problema de las carreras clandestinas, aunque no haya una cifra oficial desglosada, es una variable que incide demasiado en la alta mortalidad entre los jóvenes. Esta iniciativa es un paso de avance para que los motores, que son un pilar en la movilidad de nuestro pueblo, dejen de ser un sinónimo de luto y se conviertan en un vehículo de progreso y sana diversión.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




