Un ambiente de pura tensión se vivió este lunes en los pasillos del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, donde se armó un pleito que dejó a más de uno con la boca abierta. El comunicador Jhossan Capell le propinó una bofetada al señor José Luis Custodio, padre de una de las víctimas del lamentable colapso de la discoteca Jet Set. Esta vaina ocurrió justo cuando Capell estaba ofreciendo declaraciones a los medios, defendiendo a los propietarios de la discoteca, los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, quienes enfrentan acusaciones serias por esa tragedia que nos marcó a todos.
La profunda indignación del señor Custodio, visible en su airada intervención, se entiende al recordar la magnitud del caso Jet Set. El desplome de la edificación hace un tiempo, cobró vidas y dejó a un país conmocionado. Desde aquel trágico suceso, las familias de las víctimas han clamado incansablemente por justicia, convirtiendo cada audiencia en una batalla emocional y legal. La persistencia de estos parientes, buscando respuestas y culpables, es un pilar fundamental en la memoria colectiva sobre este suceso.
Capell, quien no es un desconocido, siendo un comunicador activo y con un pasado como alcalde de Santa Lucía en El Seibo, estaba en plena defensa de los hermanos Espaillat. Asegún él, estos empresarios ‘han ayudado a un viaje de gente’ a lo largo de su trayectoria. Sin embargo, su narrativa chocó de frente con la cruda realidad del dolor de Custodio, cuya interrupción con un contundente ‘¡asesino!’ sirvió como un recordatorio brutal del sufrimiento que aún perdura por las pérdidas en la discoteca.
La reacción de Capell fue de una vez violenta, soltándole una bofetada al señor Custodio sin pensarlo dos veces, frente a las cámaras y a la vista de todos en el recinto judicial. Este acto quedó grabado en video, circulando como pan caliente por las redes y generando un sinnúmero de reacciones negativas. La gravedad de la situación obligó a los agentes de Protección Judicial a intervenir en dos patadas, retirando al comunicador para evitar que el ‘coro’ escalara a algo peor, restableciendo así el orden en el lugar.
Este incidente trasciende la simple agresión; representa una afrenta directa a la solemnidad del Palacio de Justicia y a la búsqueda de verdad y reparación. Un comunicador, y más aún un exfuncionario, tiene la responsabilidad de mantener la compostura y el respeto por el dolor ajeno. El ‘tigueraje’ de la fuerza no tiene cabida en los tribunales, donde la razón debe prevalecer. Las posibles consecuencias legales para Capell, más allá del escarnio público, podrían incluir cargos por agresión y desacato.
Este lamentable episodio sirve como un fuerte recordatorio de la delgada línea entre la libertad de expresión y la necesidad imperante de respeto en los procesos judiciales. La violencia nunca es la respuesta, y menos aún cuando se trata de la defensa de la justicia para las víctimas de tragedias. Este evento nos invita a reflexionar sobre la conducta esperada de las figuras públicas y la importancia de la empatía. La verdadera justicia se construye con diálogo y respeto, no con ‘trompás’ y altercados.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




