¡Mi gente, la vaina está que pica con el Consejo Nacional de la Magistratura! La Red de Observadores por la Institucionalidad (ROI) le ha puesto el pie en el acelerador al Presidente de la República, quien preside el CNM, para que convoque de una vez la ‘evaluación de jueces’ y juezas de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), cuyo período de siete años se venció el pasado 4 de abril. Once magistrados están en el aire, esperando que se les evalúe para ver si se quedan o si le pasan la toalla, una situación que no puede esperar un segundo más para que se resuelva.
El CNM, según nuestra Constitución en el Artículo 178, es un órgano vital. Está compuesto por el Presidente de la República, los presidentes de ambas cámaras legislativas, el presidente de la SCJ, un magistrado de la SCJ, un juez de las cortes de apelación y el Procurador General de la República. Su misión es garantizar la independencia judicial y la idoneidad de quienes imparten justicia. Cuando se retrasa esta evaluación, se genera un limbo que, ¡ay, mi madre!, pone en jaque la estabilidad y la confianza en todo el sistema judicial. Es crucial mantener la institucionalidad.
No es la primera vez que esta situación prende las alarmas. Muchos todavía recuerdan el ‘tigueraje’ y los cuestionamientos que se levantaron en la evaluación del 2025. Se habló de falta de transparencia, decisiones que no tenían ni pies ni cabeza y criterios que nadie conocía. Casos como los de las magistradas Miriam Germán Brito y Pilar Jiménez, que fueron percibidos por muchos como injustos y hasta lesivos a la independencia judicial, dejaron una cicatriz profunda. Eso, ‘asegún’ los entendidos, podría hacer que algunos jueces no quieran someterse a este proceso, y la verdad, ¡uno los entiende!
La Constitución es clara: al término de los siete años, hay que evaluar. Aunque no ponga una fecha específica para la convocatoria, el espíritu de la ley es que esto no se quede en el baúl de los recuerdos. Un poder judicial robusto y creíble es la columna vertebral de cualquier democracia que se respete, y si los jueces no se sienten seguros o evaluados de forma justa, la vaina se tuerce. Es fundamental que estos procesos se manejen con la seriedad que ameritan, no como un relajo que se puede posponer a conveniencia de algunos sectores.
ROI, que es un coro serio de instituciones como el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), Participación Ciudadana (PC), la Fundación Friedrich Ebert (FES), Foro Ciudadano y el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF), insiste en que la evaluación debe ser transparente, con criterios objetivos y establecidos de antemano. No es que hoy inventemos una cosa y mañana otra, ¡qué va! Tiene que haber un debido proceso, respeto a la independencia judicial y, por supuesto, igualdad de género. Esto no es solo por los jueces, es por la confianza del pueblo dominicano en que la justicia es ciega, sí, pero también es justa y clara con todos.
La pelota está en la cancha del Presidente y del CNM. Es una oportunidad de oro para demostrar que la institucionalidad en el país está de lo más bien y que se trabaja con seriedad, sin dilaciones ni ‘cherchas’ de por medio. La gente está observando y espera que se actúe con rapidez y, sobre todo, con la pulcritud que exige un tema tan delicado para nuestra democracia. ¡Aquí no se puede perder tiempo con esta vaina tan importante, que la justicia es un pilar fundamental de nuestro ‘bacano’ país!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




