La Red de Observadores por la Institucionalidad (ROI) ha vuelto a sonar la alarma, ¡y con razón! Están pidiéndole al presidente Luis Abinader que se meta de lleno en esta ‘vaina’ y convoque, de una vez y por todas, al Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). La situación es que once ‘jueces’ de la Suprema Corte de Justicia tienen su período constitucional vencido desde el 4 de abril, y su evaluación es crucial para el buen funcionamiento del sistema judicial dominicano. No podemos darnos el lujo de que se forme un ‘coro’ por no actuar a tiempo.
La importancia de esta convocatoria va más allá de un simple protocolo. El CNM es el órgano encargado de evaluar y designar a los jueces de las altas cortes, un pilar fundamental para la independencia judicial y la estabilidad de nuestro sistema de justicia. Sin esta evaluación, se genera una incertidumbre institucional que a la larga socava la confianza del pueblo en sus tribunales. Aunque la Constitución no marca un plazo específico, sí exige que el proceso se realice una vez cumplido el período de siete años de los magistrados. La gente quiere ver que la ‘vaina’ de la justicia funcione con transparencia y pulcritud.
Los observadores no quieren que se repitan los errores del pasado, y eso es ‘bacano’. Recordaron las controversias que rodearon la evaluación de 2025, un proceso que estuvo ‘un viaje de’ cuestionamientos por falta de transparencia, decisiones poco claras y la aplicación de criterios que no estaban en la normativa. Es fundamental que en esta ocasión se aprenda de aquello y se garantice un proceso ‘chulo’, donde todos los criterios sean claros y justos desde el principio. La credibilidad del sistema está en juego.
Hay una preocupación genuina sobre la posibilidad de que algunos jueces, ante experiencias previas que consideraron injustas, decidan no someterse a la evaluación. Casos como los de las magistradas Miriam Germán Brito y Pilar Jiménez son ejemplos claros de cómo la desconfianza en el proceso puede minar la legitimidad de la justicia. Cuando los propios evaluados desconfían, ‘asegún’ la ROI, lo que está en juego es la espina dorsal de la imparcialidad y la independencia judicial, una ‘vaina’ que no podemos permitir que se debilite.
Por eso, la insistencia en que la evaluación de los jueces de la Suprema Corte de Justicia y de otras altas cortes se base en criterios objetivos, que estén claros desde antes y se apliquen con total transparencia, es vital. Se debe garantizar el debido proceso, la independencia judicial y, muy importante, la igualdad de género. Esto no es solo cumplir con una formalidad; es construir una justicia sólida y creíble para el futuro del país, donde el ‘tigueraje’ no tenga cabida y la ley se imponga.
Para fortalecer esta postura, la ROI ha puesto en circulación un informe detallado sobre los procesos de evaluación y selección de jueces anteriores. Este documento recoge las principales incidencias pasadas y formula recomendaciones concretas para que los futuros procedimientos sean más robustos y transparentes. La idea es que no se improvisen las cosas, sino que todo esté planificado para el éxito. Mientras esta evaluación no se haga, no se pueden abrir nuevos concursos, pues no hay vacantes formales en la Suprema Corte.
La Red de Observadores por la Institucionalidad, compuesta por entidades de la talla de Intec, Participación Ciudadana, la Fundación Friedrich Ebert, el Foro Ciudadano y el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF), es una voz autorizada que busca el fortalecimiento institucional. Su llamado es un reflejo de la preocupación de la sociedad civil por tener un poder judicial íntegro y funcional, ¡una ‘vaina’ esencial para que este país siga echando pa’ lante!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



