Desde el vecino país de Venezuela nos llega un ‘boche’ grande: las autoridades desmantelaron una mega granja de minería de Bitcoin en la Zona Industrial de San Vicente, Maracay. La operación, realizada por el CICPC y otros cuerpos de seguridad, descubrió cerca de 4,000 equipos ASIC, principalmente modelos Whatsminer M30S, que operaban con sistemas de refrigeración industrial a una escala impresionante.
Asegún el reporte oficial, esta ‘vaina’ estaba generando un consumo eléctrico de entre 8 y 10 megavatios, lo cual es un ‘viaje de’ energía. Este consumo desmedido no solo impactaba directamente en la estabilidad del suministro eléctrico de la región, sino que, según las autoridades, causaba daños estructurales severos en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Venezuela, un sistema que ya de por sí está pasando las duras y las maduras con los apagones constantes. La operación de minería de Bitcoin en esta escala se vuelve insostenible para su infraestructura.
Esta acción es parte de la llamada ‘Operación Cazador’, una estrategia de inteligencia que busca identificar y neutralizar estos centros clandestinos. Lo más ‘jevi’ es que el gobierno local de estados como Carabobo ha implementado un sistema de recompensas de hasta 1,000 dólares para quienes denuncien granjas de minado ilegales. Es un ‘tigueraje’ para conseguir chivatos, sí, pero refleja la urgencia con la que están abordando el problema, quizás ignorando las razones de fondo que llevan a la gente a buscar estas alternativas económicas.
La medida de desmantelamiento no es un relajo aislado; responde a una prohibición absoluta de la minería de Bitcoin en Venezuela, ratificada el pasado 7 de mayo de 2026. Esta restricción se justifica por la crisis energética y la saturación del sector, donde la demanda nacional ha alcanzado picos históricos y un 35% de los hogares sufre cortes de luz diarios. Mientras aquí en República Dominicana el debate sobre la minería de Bitcoin no es tan ‘caliente’ a nivel gubernamental, esta situación nos pone a pensar en la vulnerabilidad de nuestras propias infraestructuras si un ‘coro’ similar se armara sin control.
El caso de Maracay se suma a intervenciones previas, como la del 13 de mayo en Los Teques, estado Miranda, donde incautaron 70 mineros de alta potencia junto a un montón de componentes tecnológicos. Esto demuestra que la lucha contra la minería clandestina es una prioridad para el gobierno venezolano, que busca contener lo que consideran un factor desestabilizador en su ya frágil red eléctrica. No es solo un ‘boche’ a los mineros, es una señal de que no van a coger esa.
La pregunta que queda en el aire es: ¿Es la minería de criptomonedas la única culpable de los apagones, o el sistema eléctrico venezolano ya estaba ‘medio jablador’ por otras deficiencias estructurales? La verdad es que la tecnología de blockchain y la minería pueden ser ‘bacanas’ como alternativa económica, pero cuando se topan con una infraestructura débil y una regulación estricta, la ‘vaina’ se pone ‘jevi’. Los altos mandos del gobierno, incluyendo a Delcy Rodríguez y la gobernadora Joana Sánchez, han dejado claro que no van a permitir que esta situación siga afectando el servicio público.
A futuro, este tipo de operativos se perfilan como la norma. El gobierno parece decidido a mantener controles rígidos en zonas industriales y urbanas para proteger una infraestructura que, según ellos, no soporta la demanda adicional de la minería. Es un aviso para navegantes: en Venezuela, con la energía eléctrica no se juega y el que intente armar una granja clandestina, se va a encontrar con un ‘boche’ seguro.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



