El IAD dio el campanazo inicial para el Plan Nacional de Titulación Definitiva de Parceleros en Villa Altagracia, una ‘vaina’ bacana que le caerá como anillo al dedo a miles de familias rurales. Esta iniciativa busca dar seguridad jurídica a agricultores que llevan décadas trabajando la tierra con solo papeles provisionales. Es un viaje de gente que, gracias a la titulación de tierras, por fin verá la luz al final del túnel con sus terrenos.
Darío Castillo Lugo, el director del IAD, no se anduvo con rodeos en el multiuso Abraham Mieses. Esto, según él, es saldar una deuda histórica con nuestros parceleros, esos tigres que le han ‘dao al conuco’ sin tener el título definitivo en la mano. Para que la gente entienda bien, la reforma agraria en nuestro país, desde los tiempos de Trujillo y luego con Balaguer, buscó distribuir tierras a campesinos sin recursos, pero el proceso de titulación de tierras casi siempre se quedaba a medias, generando incertidumbre y conflictos.
Ahora, las brigadas técnicas, con agrimensores, analistas sociales y especialistas en titulación, se meten ‘de una vez’ al campo. Van a hacer levantamientos, depurar la ‘vaina’ y formalizar todo. Esto no es solo un papel, ‘manito’, es una puerta que se abre para que esos agricultores puedan acceder a créditos bancarios, invertir en sus fincas y hasta heredar sin problema. ¡Un palo!
Los trabajos arrancan en los asentamientos campesinos AC-328, AC-420 y AC-467 de Villa Altagracia, un pueblo con gran tradición agrícola, conocido por su producción de cacao, café y víveres. La gente de Bienes Nacionales y el CEA también están en ese ‘coro’, asegurando que el proceso sea lo más transparente y efectivo posible. Melquíades Melenciano, representando a los parceleros, lo dijo claro: esta es una iniciativa que fortalecerá la seguridad jurídica y mejorará la calidad de vida de las familias. Ya era tiempo, ‘klk’.
Este plan no es solo para Villa Altagracia, es una iniciativa nacional que busca dinamizar la economía rural. Con títulos definitivos, los parceleros dejan de ser solo cultivadores y se convierten en propietarios con patrimonio real. Esto empuja el desarrollo local, atrae inversión y hasta puede frenar un poco esa migración del campo a la ciudad, porque la gente ve un futuro en sus tierras. Es un paso gigante para el sector agropecuario dominicano, dándole un empuje ‘jevi’ a la producción nacional y al bienestar de nuestra gente trabajadora.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




