¡Qué ‘vaina’ se ha armao’ en La Romana, mi gente! Residentes y pescadores de la zona están con el ‘grito al cielo’ por una disposición que, según ellos, les cierra el acceso al querido ‘muelle de La Romana’, un espacio que por años ha sido el alma del pueblo. La denuncia apunta a un nuevo oficial militar, Juan Lopalote, quien ‘de una vez’ habría puesto la tranca en la zona baja de la calle Restauración, la vía que siempre ha conectado al ‘tigueraje’ romanense con este punto de encuentro tan ‘chulo’. Este muelle no es solo un embarcadero, ¡qué va!, es un centro social, un pedazo de historia viva donde la gente se reúne, pesca y pasa un rato ‘bacano’ al atardecer.
La decisión del tal Lopalote, asegún los afectados, se basa en que la presencia de civiles en el área le ‘molesta’. ¿Usted puede creer esa ‘vaina’? Un lugar que por tradición ha sido de libre tránsito, de repente se declara zona restringida, permitiendo solo el paso a militares y empleados específicos. Esto nos pone a pensar en la fragilidad del acceso a nuestros espacios públicos, un tema recurrente en un país con ‘un viaje de’ costas, donde no es raro ver cómo se va privatizando el disfrute del mar. El ‘muelle de La Romana’ representa ese último bastión de esparcimiento colectivo frente al agua, una rareza que el pueblo defiende con uñas y dientes.
Esta situación no es cualquier ‘chercha’, sino un golpe directo a la identidad y a la economía local. Los pescadores, quienes dependen de este acceso para su sustento, se ven directamente afectados. ¿Y qué me dice de las familias que acuden para su ‘coro’ vespertino? Es una tradición que pasa de generación en generación. La calle Restauración, que atraviesa el populoso sector de Río Salado, no es una vía cualquiera; es la arteria principal que conecta a muchos con este pulmón marítimo. Declarar una vía pública y un área de esparcimiento tradicional como zona de seguridad militar sin una justificación clara y transparente, es como que te quiten la sal de la comida, ¡no tiene sentido!
Ante este panorama, la gente de La Romana no se ha quedado callada. Han hecho un llamado contundente a las autoridades superiores de la Armada de República Dominicana y a la dirección portuaria para que revisen esta medida que consideran arbitraria y lesiva. Se busca un equilibrio, un balance ‘jevi’, entre la seguridad de las instalaciones y el derecho inalienable del ciudadano a disfrutar de sus espacios. ¿’Klk’ con eso? Que no se nos olvide que la tierra y el mar de la ‘patria’ son de todos, y que las decisiones sobre su uso deben tomarse pensando en el bienestar de la comunidad, no en la comodidad de una sola persona.
Es fundamental que se atienda este clamor popular, pues situaciones como esta sientan un precedente peligroso. Si hoy es el muelle de La Romana, ¿quién sabe cuál será el próximo espacio público que se coarte para el disfrute de la gente? La defensa de estos puntos de reunión y de esparcimiento es vital para mantener la cohesión social y el sentido de pertenencia de nuestras comunidades. Las autoridades tienen la ‘vaina’ en sus manos para demostrar que el pueblo dominicano tiene la prioridad, y que estos ‘chulísimos’ espacios, patrimonio de todos, no pueden ser víctimas de caprichos ni de interpretaciones rígidas de la seguridad que vayan en detrimento de la vida comunitaria.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



