¡Pero qué ‘vaina’ más inesperada la que se armó en Roland Garros! El mundo del tenis se quedó con la boca abierta el jueves, cuando el favorito principal, Jannik Sinner, fue desbancado en la segunda ronda por un ‘tigueraje’ que nadie tenía en el radar: Juan Manuel Cerúndolo, el número 56 del mundo. Esto fue un ‘palo’ grande, de esos que hacen que uno se dé un aire y piense que en el deporte, como en la vida, nunca hay nada seguro.
La derrota de Sinner, con un marcador final de 3-6, 2-6, 7-5, 6-1, 6-1, no solo puso fin a una impresionante racha de 30 victorias consecutivas que venía arrastrando desde febrero, sino que también desinfló las esperanzas de muchos que ya lo veían levantando el trofeo. El joven italiano, que estaba de lo más bien con su seguidilla de triunfos, se vio de repente contra la pared y no pudo manejar la presión, dilapidando incluso la oportunidad de cerrar el partido cuando sacaba para la victoria. Esto es lo que pasa cuando uno se confía, o cuando el rival tiene más ‘corazón’ en ese momento. La palabra clave de nuestro artículo, Cerúndolo Sinner, encapsula este increíble giro de los acontecimientos que dejó a muchos perplejos.
El calor jugó su papel, ¡y de qué manera! Con temperaturas que subieron de 29°C (84°F) a 32°C (90°F) durante el partido, el pobre Sinner parecía que se iba a ‘desbaratar’ en la cancha. Se le veía inclinado, buscando abanicos de mano y bolsas de hielo, intentando refrescarse para seguir en la pomada. El agotamiento era palpable, y sus movimientos, que suelen ser una maravilla, se veían lentos y pesados. Es que en esas condiciones, hasta el más ‘duro’ puede empezar a sentir el ‘bajón’, y la estrategia de acortar puntos con saques y voleas no le dio el resultado esperado.
La situación de Sinner era bien ‘apreta’, porque con la baja por lesión de Carlos Alcaraz, quien era el campeón defensor, todas las miradas y las expectativas estaban puestas en él para que por fin consiguiera su primer Grand Slam. Era el único ‘grande’ que le faltaba en su carrera, y la gente ya lo daba por hecho, lo que le sumaba un viaje de presión extra. Se sabe que la expectativa puede ser un arma de doble filo, y en este caso, parece que al italiano le pesó más de la cuenta. Cuando uno está en el ‘ojo del huracán’ así, cualquier pequeña ‘vaina’ te puede sacar de tu centro.
Por otro lado, la victoria de Cerúndolo es un soplo de aire fresco y una muestra clara de que en el tenis, y en cualquier deporte, no hay nada escrito hasta el final. Un jugador que no figuraba en las quinielas, que quizás muchos ni conocían, le metió un ‘saco’ al que se suponía invencible. Este tipo de resultados son los que hacen que el deporte sea tan ‘chulo’ y que el ‘tigueraje’ se mantenga atento, porque demuestra que con determinación y ‘agallas’, se pueden tumbar a los ‘gigantes’. La cancha de Roland Garros, con su arcilla roja, siempre ha sido propicia para las sorpresas, y esta vez no fue la excepción.
Este suceso nos recuerda la impredecibilidad de los Grand Slams y cómo la narrativa de un torneo puede cambiar de ‘una vez’ por un solo partido. ¿Qué significa esto para el resto de Roland Garros? Pues que el camino está ‘más abierto’ que nunca, y cualquiera puede dar la sorpresa. Este ‘coro’ en el tenis es lo que lo hace tan emocionante, donde cada punto cuenta y cada victoria es una ‘chercha’. Sin duda, el torneo ahora tiene un sabor diferente, más incierto y, para algunos, más interesante. ¡Asegún nosotros, esto va a estar de lo más bien!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



