El dictamen de ‘no ha lugar’ para Gonzalo Castillo y José Ramón Peralta en el Caso Calamar ha dejado a más de uno con la boca abierta en el patio dominicano. La jueza Altagracia Ramírez ha sentenciado que el Ministerio Público no presentó pruebas suficientes para llevarlos a juicio, ¡una vaina que a muchos les resulta difícil de digerir! Esto significa que estos exfuncionarios, que en su momento ocuparon carteras importantes durante el gobierno de Danilo Medina, respiran un aire de alivio, mientras otros se quedan pensando si la justicia es igual para todos.
Esta decisión, que de una vez por todas pone fin a las medidas de coerción contra ellos, incluyendo el levantamiento de embargos y congelamiento de fondos, es un giro bacano para sus defensas. Siempre han insistido en que su gestión fue de lo más transparente y que todas las acusaciones eran puros ‘aires’, sin base sólida. La percepción pública sobre estos casos de corrupción, que a menudo se extienden por años, es que son un reflejo de los ‘tiguerajes’ que lamentablemente se ven en la política local.
Sin embargo, la suerte no sonrió a todos. Donald Guerrero, exministro de Hacienda, no pudo esquivar el juicio de fondo y tendrá que sentarse en el banquillo. Junto a él, otros 28 imputados, incluyendo al abogado Angel Lockward, enfrentarán las acusaciones del Ministerio Público. Este ‘coro’ de implicados tendrá que dar la cara ante la justicia por delitos que van desde asociación de malhechores y desfalco hasta lavado de activos, ¡una lista que asusta!
La defensa de Guerrero, por su lado, está en pie de guerra, alegando que las pruebas de la Contraloría General tienen vicios de origen y que la acción penal ya ha prescrito. Este es un punto clave, ya que la validez de las pruebas ha sido un tema recurrente en el caso Calamar, que ha llevado más de cinco años desde los primeros interrogatorios en febrero de 2021. La duración de estos procesos, a veces, agota la paciencia del pueblo dominicano, que espera respuestas claras y rápidas.
El caso Calamar es un expediente complejo que destapó un presunto entramado de corrupción que habría involucrado el desvío de miles de millones de pesos del erario público, supuestamente para financiar campañas políticas y enriquecimiento ilícito. Se les acusaba de utilizar mecanismos fraudulentos para expropiar terrenos del Estado y realizar pagos ilegales de deudas. Es un ejemplo de cómo la corrupción puede permear diferentes esferas del Gobierno, afectando la confianza ciudadana y el desarrollo de nuestra nación.
Mientras tanto, la atención se centra ahora en el juicio de fondo para los que sí van. La sociedad dominicana estará atenta a cada detalle, esperando que, pase lo que pase, la verdad salga a flote y se siente un precedente claro contra la impunidad. La transparencia y la rendición de cuentas son pilares fundamentales para un país que aspira a un futuro más justo y equitativo para todos sus hijos.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



