¡Qué bueno, mi gente! En este patio dominicano, la vaina de la crianza está cogiendo un giro ‘chulo’, según nos cuenta el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Un programa bacano, junto al Inaipi y el Ministerio de Educación, ha logrado que 2,216 familias le bajen dos a la disciplina violenta, pasando de un 46 % a un 32 %. Esto significa que un viaje de padres y madres están dejando atrás los fuetazos y los regaños feos para abrazar una crianza sin violencia, basada en el diálogo y el respeto. ¡Eso sí que es un avance de los buenos!
Los resultados de este programa, digno de aplausos, revelan que el afecto y la conversación en casa subieron a un impresionante 87 % entre las familias que completaron los cuatro talleres. Esto demuestra que cuando a la gente se le da la herramienta y el conocimiento, el ‘tigueraje’ responde de forma positiva. Se trata de romper ese ciclo que muchas veces se hereda, donde uno replica la forma en que fue criado. Ahora, la gente está entendiendo que hay mejores formas, más ‘jevi’ y más efectivas, para educar a nuestros muchachos y muchachas.
La historia de Luisa Gómez, cuyo nombre se cambió para proteger su identidad, es un claro ejemplo. Ella, como muchos de nosotros, creyó por años que el castigo físico era la única vía para educar, porque así la criaron. Pero, al participar en los talleres, Luisa se dio cuenta del daño emocional. Esa angustia adulta, que no sabía de dónde venía, la conectó con los golpes de su niñez. Esa revelación fue clave para jurarse a sí misma que con su hija la vaina iba a ser diferente, con más amor y comprensión.
Y es que la violencia, mi gente, no es solo el palo o el galletazo. Unicef nos recuerda que los gritos, las amenazas y las humillaciones también son formas de maltrato emocional que le dan en la torre a la autoestima infantil. Crecer en un ambiente así no solo es ‘heavy’, sino que, asegún estudios, puede traer problemas de aprendizaje, líos de salud mental y hasta que el chamaco se meta en peos cuando sea grande. Es como construir una casa sin cimientos, ¡se cae de una vez!
Carlos Carrera, el representante de Unicef en República Dominicana, lo puso clarito: detrás de esos números hay historias de familias que se han transformado. Padres que antes solo sabían castigar, ahora se sientan a dialogar. Y fíjate qué chulo: la participación de los padres, los varones de la casa, en actividades de estimulación temprana subió del 13 % al 15 %. Eso es un avance, porque en la crianza, como en la vida, todos tenemos que echar pa’ lante y ser corresponsables. La vaina no es solo de la madre.
A propósito de crianza y desarrollo, junio es el Mes de la Crianza, campaña global de Unicef que resalta el papel de padres, madres y cuidadores. Y el 11 de junio se celebró el Día Internacional del Juego, una fecha que nos recuerda que jugar no es solo ‘chercha’, sino un derecho fundamental. El juego es clave para que los muchachos aprendan, se desarrollen bien, fortalezcan los lazos familiares y, sobre todo, para que se les eduque desde la confianza y el afecto. Es una forma ‘bacana’ de enseñar y aprender, sin recurrir a la violencia.
Aunque estemos viendo estos cambios ‘chulos’, Unicef nos suelta una verdad un poco dura: la violencia contra los niños sigue siendo un problema grande en Quisqueya. Los datos de la Enhogar-Mics 2019 nos dicen que la mitad de nuestros niños, entre 1 y 14 años, han sufrido agresiones psicológicas, y un 46 % ha recibido castigos físicos. ¡Imagínate, casi la mitad! Y lo más preocupante es que estas vainas son más comunes entre los de tres y cuatro años, afectando a un 70 % de ese grupo. Queda un ‘viaje de’ trabajo por hacer.
La niñez dominicana, especialmente los más pequeños (0-5 años), representa un segmento crucial para el futuro. Por eso, Carlos Carrera enfatiza que la crianza no puede recaer solo en las familias. Necesitamos políticas públicas, servicios y entornos seguros para que madres, padres y cuidadores puedan criar a sus hijos como es debido, con las mejores oportunidades. Unicef, con iniciativas como ‘A criar se aprende’, sigue metiendo el hombro para que la violencia sea cosa del pasado. Sustituir el ‘palo’ por el cariño y la conversación no solo mejora el presente de nuestros ‘chamaquitos’, sino que nos ayuda a construir un país más ‘bacano’, pacífico y con equidad. ¡Así sea!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




