Un tremendo ‘lío’ se ha armado en Bayaguana, señores, donde el regidor Caonabo Hubieres ha puesto el grito en el cielo por una situación que nos tiene a todos con la boca abierta: ¡exhumaciones ilegales de cadáveres en los camposantos municipales! No es poca ‘vaina’ que la gente vaya a visitar a sus deudos y no encuentre los restos de su familiar. Esto no solo es una falta de respeto mayúscula a la memoria de los que ya no están, sino también a la paz de las familias que acuden a estos lugares sagrados. La denuncia subraya una práctica que, según el edil, se ha vuelto algo común, casi normalizado, desde que la actual gestión municipal tomó las riendas, dejando a la gente en el limbo y con un dolor añadido a su pena.
La profanación de tumbas, como se le conoce a estas exhumaciones sin la debida autorización, no es un asunto ‘chulo’ ni ‘jevi’, es un delito penal en nuestra República Dominicana. El artículo 222 del Código Penal establece que la profanación de tumbas se castiga con prisión correccional, sin contar la pena moral y el repudio social. Es de esperarse que las autoridades municipales manejen con seriedad estos temas, pues no solo atentan contra la ley, sino contra la cultura de respeto a los difuntos que tenemos tan arraigada. La administración de un cementerio va más allá de un simple mantenimiento de terreno; implica una gestión rigurosa de registros, permisos y un trato humano a los dolientes. No se puede permitir que la falta de supervisión cause tanto daño y que prácticas tan delicadas se manejen con ligereza, provocando que se pierda la fe en la institución.
En nuestro país, los cementerios son más que un lugar de descanso; son espacios de memoria, de encuentro con nuestras raíces y con la historia de nuestras familias y comunidades. La idea de que los restos de un ser querido puedan ser removidos sin consentimiento, o peor aún, sin un proceso transparente y digno, es algo que ‘no se puede con esa vaina’. Imagínense la desazón de un hijo que en un día tan significativo como el Día de las Madres, llega al nicho y se encuentra con que la tumba de su mamá ya no está ahí, o que sus restos fueron movidos a un área común sin siquiera una notificación previa. Eso es una falta de empatía ‘un viaje de grande’, y demuestra un vacío en los protocolos que la Alcaldía de Bayaguana debe remediar ‘de una vez’.
Los desafíos de espacio en los cementerios urbanos son una realidad en muchas localidades del país, dada la densidad poblacional y la escasez de terrenos. Sin embargo, esto no justifica la informalidad. Existen procedimientos legales para la exhumación y reubicación de restos, que incluyen la obtención de permisos sanitarios y municipales, así como la notificación y consentimiento de los familiares. Reutilizar nichos o tumbas sin cumplir estos pasos no solo es ilegal, sino que también puede generar problemas de salud pública si no se manejan adecuadamente los restos. Es una situación compleja que requiere la intervención urgente de la Alcaldía para evitar que este ‘coro’ se convierta en una crisis más profunda y afecte la confianza del pueblo en sus líderes.
El llamado del regidor Hubieres es claro: hay que ser consecuentes y solidarios con quienes han perdido a un familiar. La situación ha llegado a tal punto que se han presentado discusiones acaloradas en el mismo cementerio por la propiedad de un nicho, lo cual ya es el colmo. Es imperativo que el alcalde Frangel García tome las riendas de esta situación y ordene a los encargados de los camposantos que actúen con la diligencia y el respeto que amerita la materia. La comunidad de Bayaguana merece la tranquilidad de saber que sus difuntos descansan en paz y que sus espacios sagrados son gestionados con la seriedad y el decoro que les corresponde. Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




