¡Klk, mi gente! Aquí les traigo una historia de esas que te dejan con la boca abierta y te confirman que la innovación, cuando se usa con cabeza, puede hacer milagros. Al norte de San Francisco, en Petaluma, existía una quesería con más de un siglo de historia, la Petaluma Creamery, que en sus años mozos facturaba un viaje de millones. Pero, asegún pasaron los años, la vaina se puso agria y estaban a punto de tirar la toalla. Lo ‘chulo’ de esta historia es cómo la Inteligencia Artificial entró al rescate, demostrando que no siempre viene a quitarnos el trabajo, sino a darnos un empujón para seguir adelante y salvar negocios que son patrimonio.
El camino a la ruina de esta legendaria quesería empezó en 2020. La pandemia le dio un golpe duro a los pedidos, luego a Larry Peter, el dueño que la había levantado de nuevo en 2004, le dio su achaquito de salud y, para colmo, perdieron a Chipotle, uno de sus clientes más fuertes. La situación estaba de lo más fea, casi llegando al punto de no retorno. Pero cuando uno piensa que todo está perdido, siempre aparece el ‘tigueraje’ con una solución inesperada.
Y ese ‘tigueraje’ llegó en la forma de Daniel Peter, primo de Larry. Aunque no era un informático ‘per se’, este hombre tenía un currículo pesado: 17 años en Salesforce, implementando sistemas de planificación para fabricantes. ¡Qué vaina! Justo estaba en un año sabático, y lo que parecía una visita familiar terminó con él como el nuevo CTO de la quesería. Cuando Daniel echó un ojo a la operación, se dio cuenta que el desorden era de otro nivel. Los pedidos en papel, las facturas en QuickBooks, pero con códigos de productos que los empleados tenían que saberse de memoria. ¿Y el colmo? Los pedidos eran por cajas o piezas, pero se facturaba por libras. ¡Un lío de los grandes!
La primera etapa de la misión de Daniel fue una digitalización a fondo, ¡y de una vez! Instaló internet de fibra óptica y se dedicó a subir a la nube todos esos datos acumulados por décadas. Imagínense el trabajo. Una vez que la casa estuvo ordenada, levantó un sistema operativo basado en Salesforce y, lo más ‘bacano’, la plataforma de IA Agentforce. Ahí fue cuando la tecnología empezó a hacer su magia y la ‘vaina’ se puso más interesante que un juego de pelota.
Con la base digital ya bien montada, Daniel le agregó la capa de inteligencia. Creó agentes de IA que simplificaron la vida en la quesería un viaje. Adiós a la jungla de códigos; ahora se podía buscar por texto natural. Los agentes también transforman automáticamente las cajas o piezas en libras, agilizando los pedidos. Pero eso no es todo, ¡no señor! Otro agente predice qué va a pedir un cliente basándose en el historial, y otro más optimiza las rutas de reparto, con la ventaja de que se puede modificar con comandos de texto sencillos. Y para que no se escape nada, hay un agente que controla la trazabilidad de la leche, registrando peso, temperatura, hora y origen. ¡Una belleza de sistema!
Pero ¡ojo!, no todo lo hace la IA. Aquí es donde entra el toque humano. Los agentes de IA pueden mejorar la operativa, pero no saben buscar clientes nuevos. Para eso, Larry Peter contó con Kevin Goddard, un veterano con décadas de experiencia en el sector. La combinación de su red de contactos y las herramientas de IA fue explosiva. De tener solo 13 clientes, la quesería saltó a tener más de 300. ¡Un palo! Aunque todavía les falta para llegar a los 50 millones de sus mejores tiempos, ya planean facturar 10 millones el próximo año. ¡Eso sí es progresar!
La historia de Petaluma Creamery es un ejemplo claro de que la IA, más allá de los despidos masivos que a veces escuchamos, también puede ser una fuerza para el bien, salvando negocios y manteniendo empleos. Como dice Daniel Peter, el primo CTO: ‘Es muy probable que este lugar ya no existiera sin ella’. Y parece que la vida entre el queso y los datos le ha gustado, porque su año sabático, asegún se ve, se va a alargar un buen rato. ¡Una historia ‘jevi’ que nos da ánimo!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




