¡Qué ‘vaina’ con esta historia! Uno se entera de cosas que de verdad lo dejan a uno con la boca abierta. Resulta que en 2019, en Boston, una pareja de periodistas, David e Ina Steiner, empezaron a recibir un ‘coro’ de paquetes espeluznantes. Imagínense ustedes, ¡cucarachas vivas y una máscara de cabeza de cerdo llena de sangre! ¿Quién estaba detrás de este ‘tigueraje’? Nada más y nada menos que eBay, el gigante ese del comercio online. Y la cosa es que, según la noticia, hace una semana por fin se ha resuelto este embrollo, y la pareja va a cobrar un ‘pal de cuartos’ bien bacano: ¡55.7 millones de dólares! Esta ‘venganza corporativa’ les ha salido por un ojo de la cara.
Pero la cosa no paró ahí, mi gente. La campaña de acoso contra los Steiner fue un ‘tigueraje’ completo. Además de los envíos espeluznantes, les montaron un ‘lío’ en las redes sociales atacándolos, los suscribieron a revistas para adultos sin que ellos dijeran ‘ni pío’, publicaron sus datos en páginas de citas sexuales —¡una falta de respeto total!— y hasta mandaron empleados a Boston para seguirlos. Cuando la policía se metió en la vaina, el rastro de todos esos ataques los llevó ‘de una vez’ a la sede de eBay en California. Los responsables eran ejecutivos y personal de seguridad de la misma empresa, ¡imagínense ustedes el ‘descaro’!
El meollo de la cuestión, según el reporte, comenzó cuando los Steiner, vendedores en eBay y creadores del blog EcommerceBytes, se volvieron más críticos. Ellos ayudaban a otros vendedores, pero todo cambió en 2008 cuando eBay modificó sus políticas para favorecer a grandes empresas, dejando a los individuales ‘en el aire’. David Steiner notó un cambio ‘palpable’ en el trato. La gota que derramó el vaso fue un artículo de 2019 donde criticaban al entonces CEO, Devin Wenig, por construir una réplica de una taberna en la sede de la empresa, en medio de un bajón en los beneficios. ¡Un ‘disparate’!
Lo más fuerte es lo que se decía internamente en eBay. Steven Wymer, que en ese momento era director de comunicación, le dijo al CEO: ‘Vamos a aplastar a esta mujer’, refiriéndose a Ina Steiner. Y no fue lo único. Los documentos judiciales revelan que a Ina le decían ‘vaca’ y soltaban frases como ‘Le llegará su hora… A veces, simplemente hay que dar un escarmiento a alguien’. ¡Un ambiente de trabajo ‘venenoso’, de verdad que sí!
La investigación que se armó concluyó que al menos diez empleados estaban metidos en este ’embrollo’. De la parte ejecutiva estaban Devin Wenig, Steven Wymer y Wendy Jones. Todos ellos salieron de la empresa entre 2019 y 2020, como si nada. Pero el ‘coro’ de seguridad, que eran siete miembros (algunos expolicías), fueron los que se encargaron de hacer los envíos y la vigilancia. Ellos fueron los ‘tigueres’ que le pusieron la cara a la situación en el tribunal.
Las consecuencias, eso sí, no fueron iguales para todos. Los siete miembros del equipo de seguridad fueron los únicos que pisaron un tribunal penal y recibieron condenas de prisión o arresto domiciliario. Pero los ejecutivos, los que armaron el ‘viento’, no se enfrentaron a cargos penales, solo tuvieron que ‘aflojarse’ con los afectados. Devin Wenig, el CEO de entonces, dijo que no sabía nada, pero aceptó pagar dos millones de dólares. Wendy Jones, por su parte, pagó medio millón, y Wymer, que fue el que más ‘fuego’ echó con los mensajes agresivos, se zafó con solo 50 mil dólares. ¡Un ‘relajo’!
Al final, la demanda incluyó a la empresa completa, por eso la indemnización llegó a los 55.7 millones de dólares. eBay ha pedido disculpas a los Steiner, reconociendo el ‘tono poco profesional en las comunicaciones internas’ y calificando todo el asunto de ‘incorrecto, reprobable y nunca debió haber ocurrido’. Pero para los Steiner, el daño ya está hecho: ‘siguen teniendo pesadillas, insomnio, hipervigilancia y la sensación de seguridad ha desaparecido por completo’. De verdad que una ‘mala jugada’ puede salir bien, pero bien cara. ¡No es ‘chiste’!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



