¡Qué vaina más chula! El reconocimiento que ha recibido don José Luis “Pepín” Corripio Estrada en España con el XV premio “Álvarez Margaride” es un orgullo para todos nosotros, aquí en nuestra Quisqueya. Este galardón no es cualquier vaina, señores; es uno de los más prestigiosos en el ámbito económico de Asturias, y la verdad es que ver a un referente como Pepín Corripio, que aunque nació allá, ha echado raíces profundas y un viaje de oportunidades aquí, siendo el primer extranjero fuera de la comunidad astur-mexicana en ser homenajeado, eso sí que nos llena de alegría y admiración.
La historia de don Pepín es la de muchos dominicanos, la de echar pa’lante con el sudor de la frente. Con apenas cuatro años, llegó a nuestra tierra junto a su madre, dejando atrás su natal Villaviciosa, Asturias. Lo que comenzó como la continuidad del negocio familiar, con el tiempo se fue convirtiendo en un verdadero imperio, un conglomerado empresarial con más de 30 empresas y 14,000 empleados que han movido un sinnúmero de sectores de la economía dominicana. Él es el vivo ejemplo de que, con determinación y un corazón abierto, nuestra tierra es fértil para el progreso y el ‘tigueraje’ empresarial del bueno.
Su hijo, Manuel Corripio Alonso, al recibir el premio en su nombre, nos dio una cátedra de humildad y visión. Desmintió esa idea del ‘hombre hecho a sí mismo’ porque, asegún él, detrás de cada éxito hay una red de apoyo: los padres que se sacrifican, la esposa que te aguanta el coro, los colaboradores que creen en el proyecto y, claro, el país que te acoge. Esa mentalidad de que el éxito es colectivo, de que se construye en equipo, es la que nos ha permitido crecer como nación y es un mensaje bacano para las nuevas generaciones de emprendedores.
La ‘amalgama inseparable’ entre República Dominicana y España que él representa, es de lo más chulo. No es un conflicto, sino una bendición que lo ha alimentado de propósito. Es esa visión global y al mismo tiempo local, la que le ha permitido entender y dinamizar las distintas ramas de nuestra economía. Don Pepín no solo ha generado riqueza, sino que ha creado un sinfín de oportunidades de desarrollo directo, demostrando que se puede ser fiel a tus raíces mientras le brindas lo mejor de ti al país que te adoptó.
Más allá de los negocios, su compromiso social es una chercha que vale la pena destacar. Aquí en Dominicana tenemos la Fundación Corripio, que apoya el talento local con galardones y la publicación de obras literarias, algo que robustece nuestra cultura e identidad. Y ahora, con la Fundación Corripio Alonso en Asturias, que entregará sus primeros reconocimientos en octubre, está expandiendo esa labor de ‘echar una mano’ y seguir uniendo sus dos patrias a través de la filantropía y el apoyo al conocimiento. Es un gesto de desprendimiento y amor al prójimo que pocos logran con tanta pasión.
Su influencia en los medios de comunicación dominicanos es innegable. Ha sido un pilar fundamental en la consolidación de un periodismo serio y comprometido, aportando al pluralismo y a la calidad informativa. Desde el Listín Diario hasta otros proyectos, su visión ha contribuido a la formación de una opinión pública informada, siendo un faro en momentos cruciales para la nación. Esta faceta, a veces menos comentada, es crucial para el desarrollo democrático de cualquier sociedad y ha sido una de sus grandes contribuciones.
En resumen, la trayectoria de Pepín Corripio es una guía para la vida económica dominicana. Su simultánea presencia en sectores industriales, comerciales, de distribución, medios de comunicación y servicios no solo dinamiza la producción y crea empleos, sino que asienta una cultura empresarial basada en la seriedad y el compromiso. Es un ‘garante diáfano’, un visionario que nos inspira a todos a construir un mejor país, valorando la riqueza como fuente de progreso y compromiso social, no solo como beneficio personal.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



