La Oficina Nacional de Estadística (ONE) nos ha soltado una ‘vaina’ que hay que prestarle atención: la fecundidad en República Dominicana está cogiendo ‘pa’ abajo’ de una manera impensable. Asegún sus nuevas proyecciones, la tasa de hijos por mujer bajará a 1.70 para el 2050, muy por debajo de los 1.97 proyectados para el 2026. Este cambio drástico en la fecundidad marca un antes y un después en la historia demográfica del país, un ‘coro’ que nos compete a todos.
Si nos remontamos a 1950, aquí cada mujer tenía un promedio de 7.57 hijos, ¡un viaje! Hoy día, esa cifra se ha desplomado. El 1.97 que se espera para 2026 ya está por debajo del ‘nivel de reemplazo’ (más o menos 2.1 hijos). La pirámide poblacional se está transformando en dos patadas, dejando atrás la imagen de familias grandes que tanto nos identificaba.
Esta disminución de la fecundidad no es casualidad; responde a los profundos cambios sociales, económicos y culturales. La mujer dominicana hoy tiene más acceso a educación, se incorpora activamente al mercado laboral y toma decisiones conscientes sobre su vida reproductiva. El empoderamiento femenino, la disponibilidad de anticonceptivos y la urbanización son factores clave de esta ‘movida’ demográfica, impactando incluso la fecundidad adolescente, proyectada en 7% para 2100.
Mientras la fecundidad baja, la esperanza de vida está de lo más bien, subiendo como la espuma. En 1950, un dominicano vivía 44 años; para 2026, ya son 75.7 años, y se proyecta llegar a los 91.5 años en 2100. Es un logro bacano, pero también nos pone el reto de una población cada vez más envejecida. Las estadísticas muestran una ‘sobremortalidad masculina’, especialmente en los 20 años, donde los hombres triplican la mortalidad de las mujeres, ¡no es relajo!
Este panorama nos lleva a una sociedad con un viaje de adultos mayores y menos niños. Para 2031, el índice de envejecimiento superará el 60, marcando nuestra entrada a una etapa de envejecimiento alto. Esto significa que, por primera vez, a mediados de siglo tendremos más viejitos que ‘chiquitos’. Las necesidades de cuidado cambiarán drásticamente, poniendo presión en Salud Pública y los sistemas de pensiones.
El crecimiento poblacional también muestra una desaceleración. De los 10.8 millones de habitantes en 2026, se espera llegar a 12.3 millones en 2050. El pico se estima alrededor de 2070, para luego iniciar un descenso hasta poco más de 11.9 millones en 2100. La tasa de crecimiento anual se proyecta en -2.6 por mil para 2075-2100, significando que las defunciones superarán a los nacimientos.
Actualmente, el país transita por una ‘ventana de oportunidad demográfica’, con la menor relación de dependencia de su historia reciente: solo 51.7 personas dependientes por cada 100 en edad de trabajar. Esta situación, que se extenderá hasta 2065, nos da una ventaja para impulsar el desarrollo, pero hay mucha tela que cortar en planificación estratégica. Las políticas públicas deben ajustarse a esta nueva realidad para asegurar un futuro próspero para todos.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




