La llegada del nuevo Código Penal tiene al país en un ajetreo, generando un debate que se siente en cada esquina. La ‘vaina’ no es para menos, pues muchas de sus disposiciones, según lo que dicen influencers, comunicadores y otros expertos, podrían apretarle los cordones a la libertad de expresión y de prensa. Este tema del Código Penal ha puesto a la gente a hablar, y no es un secreto que algunos ya lo han bautizado como la ‘Ley de Mordaza’, porque se entiende que puede limitar derechos que tenemos por la Constitución, como la capacidad de expresarnos sin miedo.
Uno de los puntos que tiene a la gente con la ceja arriba es el artículo 208. Imagínate, ese apartado establece que es difamación imputar públicamente un hecho preciso o concreto que le dé en la madre al honor, buen nombre, la imagen, la dignidad o la integridad familiar de alguien. Pero, ¡ay, mi madre!, la redacción que se promulgó no aclara si ese hecho tiene que ser falso o no. Eso mismo fue lo que puso a la periodista Laura Castellano y a monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa en un tremendo ‘coro’ durante la transmisión del lunes 13 de julio del programa Matinal, de Telemicro, discutiendo precisamente dónde se pone el límite entre lo público y lo privado, y si la vida de los funcionarios es un ‘chismecito’ o algo de interés general.
Y como era de esperarse, el debate no se quedó solo en la televisión. Las redes sociales, que son el pulso de nuestro pueblo, también se prendieron. En las plataformas digitales de Diario Libre, la gente se tiró de cabeza a dar su punto de vista. Las opiniones, como siempre en este país, estaban divididas. Por un lado, estaban los que creen que la vida personal de un funcionario debe ser de dominio público, porque al final del día, el que está en lo público, está expuesto. Por el otro, los que entienden que si lo privado no afecta el desempeño o los bolsillos del Estado, pues que se quede en su casa.
Por ejemplo, la usuaria @pinalesescarlen en Instagram, soltó que la vida privada de los funcionarios no es relevante, a menos que sus conductas influyan en las decisiones de la nación. A su entender, un ‘traidor’ no va a apoyar leyes contra los traidores, y un violador se pondrá nervioso si se habla de penas duras. ¡Qué vaina! “Sus decisiones se verán sesgadas por su diario vivir”, afirmó. En la misma línea, el usuario @serfisard fue más directo, diciendo que la noticia principal es cuando “dan una botella, asignan combustible y compran apartamento con el dinero del pueblo”. ¡Así mismo es, mi gente!
Pero no todo el mundo estaba en esa sintonía. La usuaria @juanacelestep, por ejemplo, defendió que sí, que los asuntos personales importan. Para ella, la “fidelidad conyugal demuestra la calidad de hombre que es”. ¿Y si traicionó a su esposa? Pues, ¡ojo!, ¿qué le impide traicionar al país? Es una lógica fuerte, que muchos empresarios honestos de verdad, según su comentario, aplican: “si traiciona con la mujer que dice amar, qué se puede esperar de él hacia sus colegas empresariales”. ¡Duro! Y la seguidora @mayrabreton reforzó la idea, señalando que un funcionario con una vida marcada por ‘excesos’ o gastos que no puede justificar, levanta sospechas sobre cómo maneja los recursos de todos.
Para ponerle un cierre a este ‘coro’, hay que recordar que el nuevo Código Penal, promulgado con la ley 74-25, se espera que entre en vigencia el 3 de agosto. Pero las críticas no han parado, al punto que se han visto hasta ‘cacerolazos’ y manifestaciones pacíficas. Ante esta situación, el presidente Luis Abinader, según la noticia, informó que el Poder Ejecutivo ya depositó ante el Congreso Nacional una serie de modificaciones consensuadas para buscar un equilibrio entre el derecho a la libertad de expresión con la protección del honor, la intimidad y la dignidad de las personas. ¡Esperemos que esta ‘vaina’ se resuelva de la mejor manera para el pueblo dominicano!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



