¡Atención, mi gente! La situación con la vacunación infantil a nivel mundial sigue siendo un dolor de cabeza. Según los datos fresquecitos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, aunque hubo una ligera mejoría en 2025 comparado con el año anterior, todavía estamos en la calle, por debajo de los niveles que teníamos en 2019. Esto significa que la meta de la Agenda de Inmunización 2030, que busca poner a los chiquitos protegidos, está cogiendo lucha. La verdad es que un viaje de niños sin vacunas es una vaina que nos debe preocupar a todos, estemos aquí o en Pekín.
El informe Wuenic 2025, que soltaron esta semana, nos dice que 13.5 millones de muchachos no han recibido ni una sola dosis. Imagínense esa cifra, ¡es un ‘tigueraje’ de chamacos desprotegidos! Aunque la cantidad bajó en 745,000 respecto a 2024, desde 2019 la cifra aumentó en 674,000. La meta para 2030 es reducir eso a 6.4 millones, pero para 2025 debíamos estar en 9.6 millones. Aseguún el informe, hay un retraso de 3.9 millones de vacunaciones. Eso es como ir a un concierto y llegar tarde, la verdad. Hay que meterle mano a esto de una vez.
La situación es más compleja de lo que parece, porque el 69% de esos niños que no recibieron las tres dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tosferina (DTP) nunca han sido alcanzados por ningún programa. Es decir, ni los han visto. En América, por ejemplo, la cobertura de la primera dosis contra el sarampión ha dado un brinco y superó lo de 2019, lo cual es ‘jevi’. Países como Brasil y México están haciendo su trabajo, reduciendo el número de niños sin vacunar desde la pandemia. Sin embargo, no todo es color de rosa; Bolivia y Venezuela, según el reporte, han empeorado su situación desde aquel año.
Mirando el panorama global, Nigeria es el país que en 2025 tenía la mayor cantidad de niños sin vacunar. ¡Tremenda carga! Yemen, por su parte, registró la menor cobertura con la primera dosis de DTP y el tercer mayor número de niños sin ninguna vacuna. Esto nos deja claro que los conflictos y las situaciones de fragilidad no son un chiste; el 54% de los niños sin vacunar viven en estas zonas, aunque solo representan el 33% de los nacimientos. Ahí la cobertura de DTP apenas llega al 75%, mientras que en el resto del mundo está en un 90%. Es una disparidad que nos debe poner a pensar.
A pesar de los desafíos, hay que destacar que no todo es malo. La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) está cogiendo fuerza. Un 33% de las niñas ya recibieron al menos una dosis en 2025, llegando a 22.5 millones de chamacas protegidas. Esto se debe a que 15 países nuevos se sumaron a estos programas. Eso sí es un avance ‘bacano’, porque previene enfermedades serias en el futuro. Es un ejemplo de que, cuando se quiere, se puede hacer un buen trabajo.
La OMS y Unicef no se quedan callados y nos recuerdan que los sistemas de vacunación están ‘afectados’ por la falta de dinero externo, los problemas políticos y los conflictos. Por eso están pidiendo que se refuercen estos servicios para que lleguen a los lugares más vulnerables, a la gente que más lo necesita. No es un secreto que la prevención es la mejor medicina, y asegurar que cada niño reciba sus vacunas es una responsabilidad que va más allá de un gobierno; es un compromiso de la humanidad entera. Hay que ponerse las pilas para que esta ‘vaina’ mejore y nuestros niños crezcan sanos y fuertes.
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