En el corazón de Cristo Rey, Distrito Nacional, se vive una ‘vaina’ que tiene a la comunidad con el ‘tigueraje’ alterado: la interminable construcción de un politécnico. Después de más de cuatro años en un proceso que la noticia describe como de ‘deconstrucción’ y sin una fecha de entrega clara, los residentes exigen que los trabajos se agilicen ‘de una vez’. La inquietud es más que justificada, pues con el inicio del próximo año escolar 2026-2027 a la vuelta de la esquina, el anhelado Politécnico Cristo Rey sigue siendo una promesa que no termina de materializarse, dejando a un sector entero en vilo.
La génesis de este proyecto se remonta al 7 de agosto de 2019, cuando el terreno, ubicado estratégicamente entre la calle 37 y la avenida Nicolás de Ovando, fue vendido al Ministerio de Educación. En aquel entonces, David Collado ejercía como alcalde del Distrito Nacional y Antonio Peña Mirabal representaba la cartera educativa. La transacción, valorada en 80 millones 638 mil 402 pesos por más de 3,000 metros cuadrados, tenía un propósito claro: la edificación de un liceo secundario que aliviaría las necesidades educativas de la zona.
Lo que en 2019 se prometía como una obra a construirse en ‘tiempo récord’ por el entonces ministro Antonio Peña Mirabal, con la expectativa de ser inaugurada por el presidente Danilo Medina antes de culminar su gestión, hoy, en 2026, es un monumento a la demora. Esa visión de celeridad se ha disipado en el tiempo, transformándose en una espera frustrante. La comunidad no entiende cómo un compromiso tan enfático se ha diluido en el transcurso de los años.
La situación actual en el lugar de la construcción es desoladora, según el reporte. La presencia de obreros es mínima y los vecinos, como Miosotis, comentan que la obra ha experimentado constantes detenciones, con arranques y frenazos intermitentes. ‘Asegún’ los residentes, el ritmo de trabajo no da señales de culminación, a pesar de que la estructura básica está levantada, con algunos edificios empañetados y otros aún en fases iniciales. Esta intermitencia alimenta la percepción de que el proyecto no ‘está de lo más bien’.
La dilatación de esta obra tiene consecuencias directas y severas en la calidad educativa de la zona. Se había contemplado que este nuevo plantel serviría para descongestionar la sobrepoblación del Liceo San Pablo Apóstol, en el sector Las 40 de Cristo Rey, donde la cantidad de estudiantes por aula llegaba, en algunos casos, a 50. La ausencia de este politécnico significa que un ‘viaje de’ estudiantes siguen en condiciones inadecuadas, privándolos del ‘espejo educativo’ y el espacio digno que merecen.
El politécnico en cuestión, a cargo del ingeniero Jaime Joel García Disla, promete ‘un coro’ de instalaciones modernas: 24 aulas estándar, laboratorios de ciencias y cómputo, dirección, sala de profesores, oficina de orientación, enfermería, biblioteca, salón multiuso, cocina-comedor y un depósito general. Todas estas facilidades, pensadas para brindar una educación integral, permanecen inconclusas, generando una profunda ‘inquietud’ entre los comunitarios que ven pasar los años sin que sus hijos puedan disfrutar de ellas.
La frustración de los residentes se hace palpable. Junior, un joven que transitaba por la calle 37, resumió el sentir general al afirmar que ‘eso tiene todo el Gobierno de Luis Abinader en construcción y parece que están esperando que termine este para inaugurarla, para que la gente lo vea y crea que están haciendo escuelas, pero eso es un paquete’. Esta declaración evidencia la desconfianza y el hartazgo de una comunidad que exige respuestas y, sobre todo, la pronta finalización de una obra que consideran vital para su desarrollo. La ‘vaina’ está fuerte en Cristo Rey, y esperan que las autoridades les pongan ‘un chin’ de atención ‘de una vez’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



