¡Atención, mi gente! En la República Dominicana, una vaina que ‘ta cogiendo fuerza y que preocupa a un viaje de familias es el costo de cuidar a nuestros adultos mayores. La realidad es que, mientras la población envejece y la natalidad baja como un coco maduro, la responsabilidad de atender a nuestros padres y abuelos se está volviendo una carga económica y personal cada vez más pesada. Esto no es un cuento de camino, es un desafío que estamos viendo ya y que se pondrá más peliagudo en las próximas décadas.
Asegún el reporte, la situación de María Medina, una ex maestra de 98 años, es un claro ejemplo de este reto. Después de dos trombosis que le afectaron la movilidad y la memoria, el cuidado de María recae en sus cinco hijos. Solo en medicamentos para las trombosis, se van como 9,000 pesos mensuales. Pero eso no es todo, ¡ni por asomo! La familia tuvo que contratar a tres cuidadoras para cubrir el día y la noche, y los fines de semana, y entre todas suman casi 100,000 pesos al mes. Gracias a que son cinco hermanos, pueden ‘pichar’ cada uno su parte, si no, ¡qué vaina!
Sin embargo, en nuestro país, no todas las familias cuentan con esa fortuna de tener varios hermanos para echarse la mano. El caso de Antonio, de 83 años, es otra historia que nos rompe el corazón. Él se las ingenia para cuidar prácticamente solo a su esposa Amanda, de 75 años, quien según la noticia, sufre de obesidad, diabetes tipo II e hipertensión. A pesar de su edad, Antonio tiene que seguir en la brega, trabajando para cubrir los medicamentos, la comida y los demás gastos del hogar. ¡Un tigere de verdad, echando pa’ lante!
Historias como las de María y Antonio se van a multiplicar, y eso es algo que debemos entender de una vez. La República Dominicana está envejeciendo a pasos agigantados. La Oficina Nacional de Estadística (ONE) nos tiró el dato: en 2025, teníamos cerca de 1.3 millones de personas de 60 años o más, pero para 2050, esa cifra se disparará a más de 2.6 millones. ¡Casi el doble en solo 25 años! Y lo más ‘jevi’ de todo es que, al mismo tiempo, el número de niños pequeños va en picada, lo que significa menos gente joven para asumir esas responsabilidades.
Diana Mejía, quien en la noticia se presenta como directora de Desarrollo Integral y Protección al Adulto Mayor del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (Conape), advirtió que el país debe espabilarse y prepararse para esta transición demográfica. Ella dijo que la edad media del país, según la ONE, es de 32.9 años y la esperanza de vida al nacer de 75.7 años, y que para el 2031 ya estaremos en una etapa de envejecimiento alto. ¡Así que a ponerse las pilas con las políticas públicas!
Para Mejía, este panorama obliga a que se refuercen las políticas para nuestra gente mayor y que la edad no sea una excusa para la exclusión. Entre las iniciativas que Conape tiene en carpeta, o al menos así lo menciona la noticia, está el programa ‘Pasante con sabiduría’, un plan piloto bien chulo donde los adultos mayores comparten su experiencia con las nuevas generaciones, promoviendo un envejecimiento más activo y provechoso. Además, Conape maneja más de 30 centros geriátricos y Hogares de Día, ofreciendo una opción para quienes no pueden costear cuidados privados.
Roberto Cabrera, copropietario de la agencia de enfermeras RCyG, también nos da su punto de vista en el reporte. Él señala que la mayoría de sus pacientes son personas con Alzheimer o adultos mayores encamados. Y lo más interesante es que, según Cabrera, la demanda de cuidadores ha subido un viaje después de la pandemia del COVID-19. Un servicio de 24 horas con ellos puede salir entre 9,000 y 12,000 pesos, un precio que, para muchos, es una vaina difícil de asumir.
En definitiva, el reto de cómo vamos a cuidar a nuestros viejos es algo que nos toca a todos como sociedad. Desde el gobierno hasta cada familia dominicana, necesitamos encontrar soluciones creativas y solidarias para que esta carga no se convierta en un imposible. Es hora de hacer un ‘coro’ y buscar la forma de que nuestros adultos mayores vivan su vejez con la dignidad y el cuidado que se merecen. ¡Esto es ‘pa’ echar cabeza’!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



