¡Atención, gente del campo y amantes de la buena comida! El Gobierno, con un aire de tigre que va pa’ lante, se prepara para darle un relanzamiento de altura al Programa Nacional de Mecanización. Esta vaina es seria, ya que busca abarcar un viaje de cultivos y labores agrícolas, todo para facilitarle el trabajo a los productores, hacerle frente a la escasez de mano de obra y, de paso, fortalecer la soberanía nacional. El ministro de Agricultura, Oliverio Espaillat, adelantó que la Mecanización Agrícola arrancará con un enfoque inicial en rubros tan esenciales para el plato dominicano como el arroz, la cebolla, la papa, el maíz, el plátano y las habichuelas.
Esta iniciativa no es un chele ni un chiste; contempla la mecanización de procesos clave, desde la preparación de los terrenos, pasando por la siembra y el manejo de los cultivos, hasta la mismísima cosecha. Asegún el reporte, se espera que el proyecto incorpore tecnología de punta, incluyendo el uso de sembradoras para habichuelas, esos drones modernos que lo ven todo desde arriba, tractores robustos y equipos especializados para la aplicación de herbicidas, insecticidas y fungicidas. También, para que el tigueraje trabaje menos pesado, prevén sistemas de recolección a granel, disminuyendo así la manipulación manual de la cosecha hasta que llegue a la industria.
Lo más chulo de esta propuesta es que no solo piensa en los grandes, sino que el Gobierno ha dispuesto fondos blandos para destinarlos a los pequeños productores. Además de la financiación, habrá asistencia técnica y capacitación de primera para que la mayor cantidad posible de tecnología llegue a cada rincón del país. Se está formando un equipo de jóvenes, bien pilas y con los equipos necesarios, que serán el soporte y la guía para que los productores se monten en el tren de la modernización agrícola.
Este personal técnico, que andará por ahí con sus documentos al día y toda la parafernalia tecnológica, no solo es para el papeleo. Su misión será desplazarse por distintas comunidades, llevando las orientaciones directas del Ministerio de Agricultura y las tendencias del mercado. La idea es que nuestros agricultores se sientan respaldados, que sepan que tienen un apoyo firme detrás de ellos, lo cual es vital para cualquier emprendimiento en el campo.
El financiamiento, que es la sangre que mueve esta operación, se canalizará a través de instituciones de peso como el Banco Agrícola, el Banco de Desarrollo y Exportaciones y, por qué no, la banca privada. Incluso, se rumora que el presidente Luis Abinader podría anunciar fondos especiales, lo que indicaría el alto nivel de compromiso con esta transformación. Esto es un claro mensaje de que la inversión en el campo dominicano es una prioridad.
Como parte de esta gran vaina, se implementarán proyectos piloto en varias zonas estratégicas del país. El plan es arrancar en lugares emblemáticos como San Juan de la Maguana, Monte Cristi, Valverde Mao, Bajo Yuna y La Vega. Y para los que le dan a la mata de vegetales, habrá un proyecto específico en Constanza, donde se aplicará la mecanización agrícola para optimizar la producción. Es evidente que la agricultura de hoy es diferente, más fácil y rentable con la tecnología a nuestro favor.
Esta iniciativa busca continuar con la transformación del sector, brindando facilidades para que los productores apliquen las técnicas más avanzadas desde la siembra y durante todo el proceso productivo. Es un paso adelante para el campo, especialmente si recordamos que, según la noticia, previo a la pandemia el país ya venía experimentando una escasez de mano de obra para el sector agrícola. La tecnología, en este contexto, se presenta como un aliado clave para evitar la dependencia de mano de obra extranjera que, a veces, viene con un proceso migratorio que no es del todo legal.
Los deseos del Gobierno de que los productores adopten una cultura de producción agrícola inteligente no son nuevos. Ya en 2023 se había abierto un canal de crédito para productores y constructores en el Banco de Desarrollo y Exportaciones, con tres mil millones de pesos para mecanizar la mano de obra agrícola y de construcción. Y a finales del pasado año, el Ministerio de Agricultura recibió maquinarias agrícolas valoradas en más de RD$100 millones, con la misión de transformar el modelo de producción de arroz, aumentar la productividad, optimizar el uso del agua y reducir, de a poquito, la mano de obra extranjera en nuestros campos. Todo esto pinta un panorama bacano para la producción nacional.
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