La República Dominicana despide a uno de sus ‘hijos’ adoptivos más prominentes. El pasado 5 de agosto de 2026, falleció Román Ramos Uría, el socio fundador y presidente emérito del Consejo de Directores de Grupo Ramos, dejando tras de sí un imponente legado que ha marcado un antes y un después en el comercio de la nación. La familia Ramos Fernández, junto con la empresa que él mismo forjó, ha emitido un comunicado donde resalta la profunda huella personal y empresarial de este ‘tiguerazo’ visionario que eligió esta tierra para echar raíces y crecer.
Asegún el reporte, don Román, aunque nacido fuera, sintió a la Quisqueya en lo más profundo de su ser, al punto de que, en 2025, el país le otorgó la nacionalidad dominicana mediante naturalización privilegiada, un reconocimiento a su vasta trayectoria y a los invaluables aportes que durante más de seis décadas entregó a esta media isla. Fue aquí, en este paraíso tropical, donde formó su familia y donde supo levantar, con esfuerzo y dedicación, el proyecto empresarial que hoy conocemos como Grupo Ramos, una vaina que ha dado empleo y prosperidad a un viaje de gente.
El empresario se distinguió, según sus familiares, por unos principios claros y de respeto hacia la gente; la vaina del trabajo bien hecho no era negociable para él, y el valor que le daba a su palabra era oro puro. Esos valores, que muchos aquí conocemos como el verdadero ‘tigueraje’, guiaron su interacción con colaboradores, clientes y las comunidades donde Grupo Ramos opera. Esa manera de hacer negocios, con ética y compromiso, se convirtió en un sello de la casa, una cultura que, de seguro, seguirá permeando en las futuras generaciones que manejen el batón.
El impacto de Román Ramos va más allá de lo meramente empresarial; su ejemplo y filosofía de vida han dejado una ‘chula’ huella que, asegún sus seres queridos, trasciende generaciones. Su legado no solo está grabado en el ADN de su familia, sino también en cada rincón de Grupo Ramos y en la forma responsable y consciente en que la empresa lleva sus operaciones. La familia aprovechó para agradecer el sinnúmero de muestras de afecto y solidaridad recibidas, prometiendo que los detalles de las honras fúnebres serán comunicados a su debido tiempo. Es una pérdida grande, pero su impronta, definitivamente, queda ahí, firme como una palma real.
El camino de don Román Ramos es un claro ejemplo de cómo un inmigrante puede abrazar una tierra como propia y transformarla a través de su visión y su trabajo incansable. Su historia, la de un ‘jeque’ que convirtió un sueño en una realidad palpable, es una inspiración para muchos y un pilar fundamental en la consolidación de la economía dominicana. Él demostró que con ‘picardía’ dominicana y principios sólidos, se puede construir algo grande y duradero, que beneficie a todos los que viven en el patio.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




