En un suceso que ha puesto a vibrar la ‘fibra’ del orgullo nacional, tres ‘valientes’ soldados dominicanos del Ejército de República Dominicana demostraron que la honestidad está de lo más bien en la patria. Estos militares, sin pensarlo dos veces, rechazaron un intento de soborno durante un operativo ‘jevi’ donde se ocuparon miles de dólares y otras monedas. Este tipo de acciones refuerza la confianza en la labor de nuestros hombres y mujeres de uniforme, dejando claro que el ‘tigueraje’ para hacer lo incorrecto no tiene cabida en sus filas.
El incidente, según el reporte oficial del Ejército, se desarrolló el 15 de julio de 2026 en el puesto de chequeo El Guanal, ubicado en Santiago Rodríguez. Allí, en medio de la rutina de vigilancia, los efectivos interceptaron un autobús. En su interior, según la noticia, viajaban dos ciudadanos haitianos en condición migratoria irregular, y fue durante la inspección del vehículo que se encontró un ‘viaje’ de recursos económicos: 16,800 dólares, 27,000 gourdes haitianos y 6,600 pesos dominicanos, los cuales presuntamente serían introducidos de manera ilegal en territorio dominicano. La noticia destaca que los involucrados ofrecieron dinero a los militares para continuar su trayecto, pero la propuesta fue rechazada de una vez, evidenciando el compromiso inquebrantable de los Soldados Dominicanos.
A pesar de la ejemplar acción, la institución castrense no especificó la cantidad del soborno ni quién lo ofreció, tampoco si el conductor o los pasajeros fueron arrestados o sometidos a la justicia. Tampoco se detalló la procedencia y el destino exacto del dinero, ni cómo estaba oculto, o a qué institución fueron entregados los recursos para fines de investigación. Estas informaciones son cruciales para entender el alcance completo de la operación y las posibles ramificaciones de este intento de contrabando de efectivo.
Es importante resaltar que los 16,800 dólares ocupados superan con creces el límite de 10,000 dólares establecido por la legislación dominicana para el transporte de efectivo sin declaración aduanera. La Dirección General de Aduanas (DGA) es clara al respecto: cualquier persona que ingrese o salga del país con una suma superior a este monto, o su equivalente en otras monedas, debe declararla y presentar documentos que acrediten su procedencia lícita. La Ley General de Aduanas 168-21 tipifica esta conducta como contrabando, sin importar si ocurre por vía aérea, marítima o terrestre, lo que subraya la seriedad de la infracción detectada por nuestros militares.
Los ‘héroes’ de esta historia son el primer teniente José Miguel Recio Solís, el sargento mayor Miguel Reyes Figuereo Encarnación y el raso Esequiel Encarnación, todos miembros de la 4.ª Brigada de Infantería. Por disposición del comandante general del Ejército, mayor general Jorge Iván Camino Pérez, estos tres ‘bacanos’ recibieron cartas de encomio y medallas al mérito, en una formación ‘chula’ realizada en el patio de armas de la brigada, en Mao. Un reconocimiento que, sin duda, sirve de ejemplo y motivación para toda la tropa.
Las distinciones fueron entregadas por el comandante de esa unidad, general de brigada José Manuel Durán Infante, quien aprovechó la oportunidad para exhortar a los militares bajo su mando a mantener siempre una conducta íntegra y a rechazar cualquier práctica que comprometa el cumplimiento de sus funciones. Este acto, según lo presentado por el Ejército, es un claro ejemplo de honestidad y disciplina, una señal de que hay gente que ‘ta’ haciendo la vaina bien. Sin embargo, la institución tiene pendiente detallar el estatus de los involucrados y determinar si el dinero incautado está relacionado solo con una infracción aduanera o si hay otras actividades ilícitas detrás de este ‘rollo’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




