¡Klk con el petróleo, mi gente! Parece que el mercado de energía está en un ‘corre corre’ bacano, porque el precio del petróleo de Texas (WTI) arrancó este jueves con una subida bien jevi, un 2.71% para ser exactos, escalando hasta los US$88.16 el barril. Según la noticia, este brinco se dio luego de que, el día anterior, el presidente de Estados Unidos en ese momento, Donald Trump, soltara la noticia de una ofensiva económica “sin precedentes” pa’ arrinconar a Irán.
Los contratos de futuros del WTI para el mes de septiembre, que son los que marcan la pauta en los Estados Unidos, sumaron US$2.33 respecto al cierre anterior. Esto no es cualquier vaina, eh. Es la reacción directa del mercado a un anuncio de gran peso político y económico, demostrando cómo la geopolítica en Oriente Medio puede, de una vez, poner a temblar los precios de una de las commodities más importantes del planeta.
Según el reporte, la movida de Trump no era juego de niños; él mismo la describió como la “operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país”. La meta era clara: cortarle todas las vías de financiación y apoyo económico a la República Islámica. Esto significa ponerle un freno al ‘tigueraje’ que permite a Irán evadir sanciones y mantener sus flujos financieros activos. Imagínense el impacto que esto tiene en las finanzas de un país, un verdadero golpe al ‘bolsillo’.
El anuncio, hecho a través de su plataforma Truth Social, no se quedó en palabras bonitas. Advertía que cualquier país que se atreviera a darle “un salvavidas” a Irán, ya sea a través de sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales, iba a tener que afrontar consecuencias económicas serias. Washington, según el comunicado, iba a estar con los ojos bien abiertos, vigilando que estas operaciones se detuvieran, y se detuvieran ya.
Entre las medidas específicas que, según la noticia, se contemplaban para cortar el flujo, estaban el contrabando de petróleo —una de las principales fuentes de ingresos—, las líneas de intercambio de divisas, las transferencias de efectivo, las casas de cambio, los registros de buques y las empresas pantalla. Es decir, un verdadero cerco económico diseñado para asfixiar cualquier intento de saltarse las reglas, un movimiento estratégico que busca cerrar cada huequito por donde pudiera filtrarse apoyo económico.
Este paquete de sanciones y advertencias surgió, según el reporte, de la creciente frustración por la falta de avances en dos puntos clave: la reapertura del estrecho de Ormuz y la búsqueda de un acuerdo para poner fin a una guerra que, en ese momento, ya llevaba casi seis meses. El estrecho de Ormuz, para quienes no lo saben, es un punto de estrangulamiento vital para el comercio mundial de petróleo, una arteria principal por donde pasa un viaje de crudo, y cualquier tensión ahí es como si te pusieran la mano en la garganta al mercado energético. Es una vaina chula para el que la controla, pero estresante para el mundo.
Históricamente, la región de Oriente Medio ha sido un polvorín, y cualquier chispa, como estas ofensivas económicas o conflictos, tiene el potencial de encender fuegos en los mercados globales. La dependencia mundial del petróleo de esta región hace que cada ‘chercha’ política o militar tenga un eco inmediato en el precio del barril, afectando desde el costo de la gasolina que echamos a la guagua hasta el precio final de los productos que consumimos. Mantenerse informado de estas noticias no es solo por curiosidad, es por el bolsillo de cada dominicano.
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