Aquí, en el patio, es un secreto a voces: las Patanas en el Malecón siguen haciendo de las suyas, transitando con una normalidad que contradice las regulaciones establecidas. A pesar de las prohibiciones claras, un viaje de camiones y otros vehículos pesados continúa circulando por esta importante vía de Santo Domingo, generando preocupación y levantando las cejas de muchos dominicanos que ven cómo la norma se hace la vista gorda. Es un relajo que no termina de asentarse, y que pone en jaque la seguridad vial y la fluidez del tránsito en una de las zonas más emblemáticas de la capital.
El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) ha sido enfático en señalar que la circulación de este tipo de vehículos está regulada en el Malecón Turístico, específicamente entre la avenida Luperón y el Puente Flotante. Además, la Alcaldía del Distrito Nacional, con su ordenanza 14/2021, estableció una zona de acceso restringido para vehículos con más de tres ejes, abarcando desde las avenidas Paseo de los Reyes Católicos y República de Colombia hasta la Luperón y el río Ozama. Sin embargo, a pesar de este marco legal robusto, la realidad en las calles muestra un incumplimiento patente, un ‘tigueraje’ que desafía la autoridad y pone en peligro la vida de la gente.
Este asunto ha vuelto a ser tema de conversación de una manera trágica. El pasado lunes, la explosión de un camión tanquero cargado de combustible, tras un accidente vehicular, se cobró la vida de dos personas. Este lamentable suceso, que encendió las alarmas y el dolor colectivo, sirve como un crudo recordatorio de los riesgos latentes cuando los vehículos pesados transitan por zonas no permitidas, especialmente en un área tan concurrida como el Malecón. No es solo un ‘lío’ de tráfico, es una cuestión de vida o muerte que no podemos seguir ignorando.
No es la primera vez que se intenta poner orden en este ‘coro’. Desde el lejano año 2012, instituciones como la Alcaldía del Distrito Nacional y el Intrant han estado ‘en eso’, emitiendo resoluciones y ordenanzas para restringir y, en varias ocasiones, prohibir el tránsito de camiones por la emblemática avenida George Washington. Este historial de intentos fallidos o parcialmente exitosos demuestra que la situación no es nueva, sino una ‘vaina’ recurrente que requiere una solución definitiva y, sobre todo, un cumplimiento férreo de lo establecido.
El problema del tránsito pesado no se limita solo al Malecón. El Intrant también ha identificado otros sectores y microzonas, como Gascue, Ciudad Nueva y la Ciudad Colonial, que poseen restricciones particulares para la circulación de camiones y vehículos de carga. Estas medidas buscan salvaguardar el carácter urbano, la infraestructura y la tranquilidad de áreas de alta circulación y valor patrimonial, donde la presencia de estos mastodontes rodantes no solo genera congestión, sino que afecta la calidad de vida y la seguridad de los ciudadanos y los turistas que disfrutan de la ‘chercha’ local.
Es hora de que las autoridades pongan una mano firme y se aseguren de que estas regulaciones se cumplan al pie de la letra. No se puede permitir que el ‘tigueraje’ siga imponiéndose sobre la ley, especialmente cuando hay vidas de por medio. La seguridad de nuestro pueblo y el orden en nuestras calles deben ser una prioridad absoluta, para que podamos transitar ‘de lo más bien’ sin tener que temer por un accidente a cada momento. La gente espera y merece que el Malecón, y todas nuestras vías, sean espacios seguros y ordenados para todos.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




