La situación en la Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia ha puesto en jaque la tranquilidad de la gente del patio, y es que el presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), Luis Peña, ha lanzado un llamado contundente para que se investiguen a fondo las trágicas ‘muertes neonatales’ que, según el reporte, se han registrado en dicho centro. El galeno pide que, de una vez y por todas, se determine qué fue lo que falló en los controles sanitarios para que estas situaciones no se repitan.
Peña enfatizó la necesidad de realizar un análisis FODA completo para identificar las debilidades y establecer responsabilidades claras. El objetivo, aclaró el presidente del CMD, no es buscar un ‘chivo expiatorio’, sino más bien dar con las fallas para corregirlas y, así, evitar que más vidas de recién nacidos se pierdan. La transparencia y la acción correctiva son, sin duda, la clave para poner fin a este lío.
Una de las vainas que el doctor Peña dejó bien clarita es que muchas de las medidas para frenar la propagación de bacterias en los hospitales no necesitan un viaje de dinero, sino más bien fortalecer lo básico. Habló de cosas tan simples como aumentar la fumigación, asegurarse de que haya más sábanas disponibles y, ¡ojo!, reforzar el personal de limpieza cuando la cantidad de pacientes se dispare. A veces, la solución no es tan complicada como la gente piensa.
Asegún el presidente del CMD, las autoridades tienen que estar más atentas que un gallo de pelea cuando la ocupación hospitalaria sube como la espuma, ya que la concentración de pacientes y el uso intensivo de las camas son un caldo de cultivo perfecto para las infecciones. Él se cuestiona qué medidas preventivas se tomaron ante el aumento de nacimientos y la ocupación en la Maternidad, porque, de acuerdo a su visión, se debió prever y reforzar los servicios de higiene. “No hay que buscar científicos de la Nasa, se falló, no se hizo la previsión. Nos dormimos y pasaron las infecciones”, sentenció.
En este mismo tenor, el reconocido epidemiólogo Clemente Terrero también puso el grito al cielo, calificando la situación de las infecciones y muertes de recién nacidos como “realmente preocupante”. Para Terrero, se trata de un brote provocado por bacterias hospitalarias que son, ¡usted se imagina!, altamente agresivas. Un verdadero dolor de cabeza para los especialistas de la salud.
El doctor Terrero explicó que estos brotes de bacterias, que son una vaina de cuidado, suelen aparecer con más facilidad en áreas de alto riesgo, como las unidades de cuidados intensivos y las quirúrgicas. Y es que, en estos espacios, los pacientes están más vulnerables, especialmente los recién nacidos prematuros, cuyo sistema inmunológico es todavía un muchachito. Hay que estar pilas con eso.
Para echarle el pleito a estos eventos y controlarlos de una vez y por todas, el especialista sostuvo que los centros de salud tienen que tener programas de prevención y control de infecciones bien armados. Esto incluye protocolos estrictos para el lavado de manos, la higienización y asepsia de las áreas, y, algo crucial, garantizar que el agua que se usa en los hospitales sea de calidad y reciba un tratamiento adecuado. No es relajo, ¡es la salud de nuestra gente!
Terrero también nos recordó que estas bacterias hospitalarias se pueden transmitir por algo tan simple como las manos del personal de salud, afectando a los pacientes que ya están ingresados. Esto puede desencadenar infecciones gravísimas como sepsis y shock, entre otras complicaciones que ponen en riesgo la vida de cualquiera. “El primer riesgo de un paciente es ser ingresado y sobre todo en las unidades de cuidados intensivos”, afirmó el epidemiólogo, insistiendo en que hay que apretar las tuercas a los protocolos de prevención.
El caso, que salió a la luz tras la muerte de tres recién nacidos en la Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia por presuntas infecciones de bacterias multirresistentes, tiene a todo el mundo con el ojo pelao. Familias, médicos y hasta los legisladores del patio están reclamando una investigación que no deje cabo suelto, que determine si hubo fallas en los protocolos y que se adopten medidas para que no se pierda una vida más por esta vaina. Es hora de ponerle el cascabel al gato.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




