La agricultura dominicana está en un punto ‘chévere’ de cambio, y para que esa transformación sea una ‘vaina’ de verdad, el Ministerio de Agricultura tiene claro que hay que ponerle cabeza al personal que va a guiar este barco. Se trata de un enfoque estratégico para fortalecer el ‘Capital Humano’ del sector, aseguró Francisco Oliverio, el ministro de Agricultura, destacando las iniciativas que buscan potenciar las capacidades técnicas y profesionales de la gente que tiene la misión de echar esto pa’ lante.
Este compromiso no es solo un decir; la cartera agropecuaria ha puesto ‘manos a la obra’ incorporando a 315 técnicos y profesionales en programas especializados, que se están llevando a cabo gracias a alianzas con universidades tanto de aquí como de fuera, y organismos de cooperación. Imagínate un ‘coro’ de 32 profesionales metidos en una maestría de Desarrollo Rural Territorial, mientras otros 65 se gradúan de formadores agropecuarios, listos para llevar las buenas prácticas, sin rodeos, directo a los productores.
Pero ahí no se queda la ‘chercha’; la formación abarca un abanico amplio, según la noticia, desde la inocuidad alimentaria hasta la economía aplicada a la agricultura. Profesionales vinculados a la inocuidad agroalimentaria se especializan bajo el enfoque de Una Salud, mientras otros avanzan en una maestría en Economía Aplicada a la Agricultura. Esto es clave para que los nuestros puedan ‘tirar p’alante’ con políticas de producción y comercialización que de verdad rindan frutos, y para que la toma de decisiones sea más ‘bacana’.
De acuerdo al reporte, el ministro Oliverio dijo que el objetivo es criar una nueva camada de extensionistas que no solo sepan, sino que también comuniquen, lideren, innoven y, sobre todo, acompañen al productor en cada rincón del país. Este esfuerzo responde a la necesidad de contar con una generación de extensionistas con habilidades modernas para enfrentar los retos actuales del campo dominicano.
La ‘vaina’ de la formación va de la mano con la dignificación y el reconocimiento del personal. Porque, ¿de qué vale tener a los mejores si no se les valora como es debido? Según el reporte, se está trabajando en la categorización de los profesionales agropecuarios, reconociendo su trayectoria y perfil, y se están actualizando las escalas salariales, una movida ‘chula’ para que la gente se sienta motivada y comprometida con su labor.
Además, el ministerio está metiendo el pie con la digitalización de los expedientes y la incorporación de herramientas tecnológicas para hacer la gestión pública agropecuaria más ‘jevi’ y eficiente. Se busca que el conocimiento no se quede en las oficinas, sino que vuele hasta la finca y el productor, impulsando la mecanización y el uso de la tecnología para que la productividad ‘suba como la espuma’, según lo que dijo Oliverio en el XXVIII Encuentro de Líderes del Sector Agropecuario.
Para Oliverio, este es el verdadero ‘desafío del capital humano’: preparar a la generación que va a tener en sus manos la transformación de la agricultura dominicana. Es un llamado a no tener ‘miedo al cambio’, a entender que la mecanización, la innovación y, sobre todo, la formación continua de la gente son la clave para competir y sobrevivir en este mundo agrícola del siglo XXI.
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