La situación en el patio está que ‘quema’, mi gente. En solo cuatro días, la Policía Nacional ha sido protagonista de operativos que resultaron en la muerte de seis hombres en distintas localidades del país, como Azua, Dajabón y Santo Domingo Este. Estas **seis muertes** recientes, según la noticia, se suman a la preocupante cifra de personas abatidas por miembros de la institución desde que Ernesto Rafael Rodríguez García asumió la jefatura policial el pasado 17 de agosto, elevando el total a once en ese periodo. Es un escenario que mantiene a la población en vilo, preguntándose qué está pasando.
Este incremento en los incidentes letales no es poca cosa, y pone de manifiesto una dinámica compleja en la lucha contra la delincuencia. De acuerdo con el reporte, el conteo general de personas abatidas por agentes de la Policía Nacional ya asciende a 165 en lo que va del año 2026, lo que representa un promedio de casi cinco muertes por semana. Mayo, por ejemplo, concentró 35 casos, abril 25, y junio 24, cifras que invitan a la reflexión profunda sobre la efectividad y los métodos de estas operaciones.
Uno de los episodios más sonados, y que contribuyó a estas seis muertes, ocurrió en la provincia Azua. Tres de los fallecidos formaban parte de un grupo de cinco hombres que, de acuerdo con la Policía, intentaron asaltar una sucursal de una empresa de envío de remesas en Sabana Yegua. Agentes de la Dirección Central de Investigación (Dicrim) y la Policía Preventiva, que les daban seguimiento, intervinieron. En el lugar, se ocupó un arsenal que incluía un fusil, tres pistolas, chalecos antibalas, abrigos con capuchas, pasamontañas y un viaje de teléfonos celulares, además de cargadores y cápsulas, lo que indica que el ‘coro’ estaba bien equipado.
Por otro lado, la provincia Dajabón fue escenario de otra de estas lamentables muertes. En una persecución que, según las autoridades, llevaba varios meses, Dargenis de Jesús cayó abatido a tiros en un presunto enfrentamiento con agentes de la Dicrim. Este hombre era buscado por haberse escapado de la cárcel de Najayo, donde, de acuerdo con el reporte, cumplía una medida de coerción por su supuesta participación en el secuestro de una pareja. La fuga y la eventual muerte de De Jesús resaltan la persistencia en la búsqueda de fugitivos y la peligrosidad de algunos de estos casos.
Asimismo, en Santo Domingo Este, dos presuntos delincuentes fueron reportados fallecidos tras enfrentar a una patrulla de la Subdirección Regional de Investigación (Dicrim). Los identificados como Luis Rivera Simón, de 30 años, y Henrry Joel Borrell Rudecindo, de 31, se desplazaban en un vehículo de transporte por aplicación, y alegadamente mantenían bajo amenaza al conductor. Estos incidentes en cadena, en tan poco tiempo, generan debate sobre la línea delgada entre la defensa y el uso de la fuerza letal.
El hecho de que estas muertes ocurran en diferentes puntos del país, de Azua a Dajabón y Santo Domingo Este, demuestra la extensión de la problemática y la constante actividad policial. Aunque la noticia no lo dice, la percepción de la ciudadanía ante estas situaciones a menudo se divide entre quienes apoyan la ‘mano dura’ contra el ‘tigueraje’ y quienes exigen mayor transparencia y el respeto a los protocolos en las operaciones policiales. La cifra de 165 abatidos en lo que va de 2026 es un número considerable que seguramente seguirá en el foco de la discusión pública.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


