Con una profunda tristeza, la salud dominicana se viste de luto por el lamentable fallecimiento del doctor Sergio Antonio Roque, quien según la noticia era el director del prestigioso Hospital Padre Billini. Esta información, que ha sido una verdadera ‘vaina’ para el sector, fue confirmada este domingo por el mismo centro de salud a través de sus redes, generando una pena que se siente de una vez en la comunidad médica y entre la gente del patio.
En su mensaje, el hospital expresó el profundo pesar por la partida del doctor Roque, resaltando su trayectoria profesional como un ejemplo de servicio y dedicación a la atención de la salud. Subrayaron que ‘el sector salud y nuestra institución pierden a un profesional comprometido, cuya trayectoria estuvo marcada por el servicio, la entrega y la dedicación a la salud de nuestra población’. Este compromiso era evidente en cada paso de su carrera.
La formación académica del doctor Roque comenzó en la venerable Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), una institución que ha sido la columna vertebral de la educación superior en nuestro país, especialmente en el área de la medicina. Allí, él forjó las bases de su conocimiento, antes de especializarse en cirugía general, una rama de la medicina que no solo requiere un gran dominio técnico, sino también una inquebrantable vocación de servicio, características que, sin duda, le sobraban al doctor.
Su huella en el Padre Billini no se limitó solo a la gestión administrativa o la práctica quirúrgica. Durante más de 28 años, el doctor Roque se entregó con pasión a la docencia en ese mismo hospital, una labor quizás menos visible pero de un impacto inconmensurable. Fue un verdadero ‘Maestro’ que guió y formó a decenas de especialistas, transmitiendo no solo conocimientos técnicos, sino también la ética y el humanismo esenciales en la medicina dominicana.
La dedicación de casi tres décadas a la formación de profesionales en un centro tan vital como el Padre Billini lo convirtió en un referente indispensable. Su partida deja un hueco considerable no solo en la dirección del hospital, sino también en el cuerpo docente y entre los médicos jóvenes que, sin duda, lo veían como un pilar. Es una triste ‘vainita’ ver partir a gente así, con tanto que aportar y una vida dedicada al prójimo.
El legado del doctor Sergio Antonio Roque es un recordatorio potente del valor incalculable de aquellos profesionales que eligen dedicar sus vidas a la salud dominicana. Su ejemplo de entrega, su compromiso con la docencia y su servicio incansable a la población seguirán siendo una inspiración para todos. Nos deja un faro de lo que significa ser un médico y un líder en un país que tanto necesita el esfuerzo de sus ‘tigueres’ más talentosos en el sector salud. ¡Que descanse en paz este gran hombre!
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