¡Klk, mi gente! Se armó un corre-corre en Cabral, municipio de Barahona, donde la Policía Nacional, específicamente la Dirección Regional Sur, le dio un palo acechao a una fábrica clandestina de ‘clerén’. Este ron adulterado, también conocido como triculí, se estaba produciendo en una zona boscosa del sector Los Botaos, un verdadero peligro para la salud de cualquiera que se le ocurra beberlo. Esta vaina es seria, señores, y la acción de las autoridades es de lo más bien para proteger a la gente de este brebaje mortal.
Según el reporte, los agentes no perdieron el tiempo y, tras intensas labores de inteligencia, dieron con el paradero de estas instalaciones ilícitas. Allí, se encontraron con un viaje de tanques metálicos, algunos en pleno proceso de destilación y otros repletos de un líquido amarillento. Asegún el informe preliminar, este era el componente principal para elaborar esta bebida alcohólica que, sin ningún tipo de control sanitario, representa un riesgo inmenso para la vida de quien la consuma.
La intervención fue de una vez, y los miembros de la Policía no se anduvieron con chiquitas. Procedieron a derramar y destruir todo el líquido encontrado, una medida crucial para evitar que esta mercancía peligrosa llegara a las calles. Imagínense el tigueraje que hay detrás de esto, buscando lucrarse a costa de la salud ajena. Pero, gracias a Dios, el operativo fue un éxito y se logró frenar su eventual comercialización.
El ‘clerén’ tiene su historia en el patio, mi gente. Desde hace tiempo, este tipo de bebidas artesanales y adulteradas han sido un dolor de cabeza para la salud pública dominicana. Producido usualmente de forma casera con alcoholes de dudosa procedencia, como el metanol, que no es apto para el consumo humano, puede causar ceguera permanente, daño cerebral e incluso la muerte. No es un secreto que muchos han caído en desgracia por un trago de esta vaina, por lo que cada fábrica desmantelada es un paso gigante para salvaguardar vidas.
La ley es clara en este punto. La fabricación de bebidas alcohólicas sin la debida autorización no es un juego de niños. La Ley 243-68 sobre Alcoholes, en su artículo 56, establece sanciones serias: multas pesadas, prisión y la incautación y destrucción de todo lo utilizado en esta actividad ilícita, desde las materias primas hasta la maquinaria. Esto demuestra la seriedad con la que las autoridades deben tomar este tipo de crímenes que atentan directamente contra la población.
Lo que sí es verdad es que, hasta el momento, no hay personas detenidas por este caso. Sin embargo, la Policía informó que las investigaciones siguen abiertas. Están en la calle, buscando a los responsables de operar esta fábrica para someterlos a la acción de la justicia, como debe ser. Es un trabajo arduo, pero necesario, para desmantelar estas redes y evitar que sigan poniendo en riesgo la salud del pueblo dominicano.
Este operativo en Cabral es un recordatorio de la lucha constante contra el licor clandestino. La comunidad juega un papel clave aquí: si ven algo raro o tienen alguna información, es importante reportarla. Juntos podemos hacer un coro para que este tipo de ‘negocios’ no prosperen y la gente pueda estar tranquila, sabiendo que lo que consume está de lo más bien. Cuidarnos entre todos es la verdadera chercha.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




