¡Klk con la frontera, mi gente! Una situación que está poniendo los pelos de punta en Dajabón y otras zonas de la línea es el supuesto Tráfico Animal clandestino que viene desde Haití. Esto no es relajo, porque la vaina está elevando una alerta sanitaria seria por la posible presencia de ántrax, una enfermedad que, si se riega, puede traer un pleito grande para la salud de todos.
Asegún las denuncias que han corrido por ahí, un viaje de vacas, chivos, cerdos y otros animales están cruzando la frontera de forma irregular. El tigueraje es para sacrificarlos y, de una vez, comercializar su carne. Se dice que estos movimientos se dan por caminos rurales de Tilorí, Restauración y otros puntos entre Dajabón y Elías Piña, donde la vigilancia, según dicen, está floja.
La preocupación se pone más fea al saber que en Haití se han reportado casos de ántrax. Aunque el Ministerio de Salud Pública dominicano ha dicho que, gracias a Dios, aquí no hay casos confirmados por el momento, están con el ojo puesto, reforzando la vigilancia epidemiológica en todas las provincias fronterizas. Pero, ¿será suficiente para parar este lío?
Los comunitarios de la zona no se quedan callados y advierten que si no se frena este tráfico ilegal, las medidas sanitarias que se tomen podrían no dar abasto. Están pidiendo un coro, una acción conjunta que involucre a Salud Pública, Agricultura, Sanidad Animal, Aduanas, el Ejército y el Cesfront. Es que esto necesita que todo el mundo se ponga las pilas.
Para que estemos claros, el ántrax es una enfermedad causada por una bacteria llamada Bacillus anthracis. Principalmente afecta a los animales herbívoros, pero, ¡ojo!, se puede pegar a las personas si uno tiene contacto con un animal infectado o con sus productos, o si se consume carne contaminada. Así lo ha advertido la OMS y los CDC, para que nadie se haga el ‘chivo loco’.
Con una frontera terrestre que se extiende por casi 390 kilómetros, la entrada de ganado sin ningún tipo de chequeo veterinario es una amenaza que no podemos subestimar. Cada animal que cruza sin control se convierte en un punto ciego que puede agujerear toda nuestra vigilancia sanitaria nacional, y eso no es nada ‘jevi’.
La gente de las comunidades está exigiendo que se aumenten las patrullas, que se pongan controles veterinarios fijos y que se investiguen bien todas esas rutas clandestinas. Además, quieren que los que están metidos en este comercio ilegal sean sometidos a la justicia, porque esa vaina es un peligro público.
Es importantísimo que las autoridades nos exhorten a todos, pero en especial a los que viven cerca de la frontera, a no comprar, sacrificar, manipular ni consumir animales de procedencia desconocida. Si un animal se enferma o se muere de repente, hay que notificarlo de una vez a Salud Pública o a Sanidad Animal; ni se le ocurra abrirlo, moverlo o pensar en consumirlo, eso es buscarse un problema grande.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




