La ‘vaina’ está fuerte, y este martes un grupo de 40 dominicanos fue devuelto a la patria desde los Estados Unidos. Estos expresidiarios, que arribaron en un vuelo desde Luisiana, habían cumplido condenas o enfrentado procesos por delitos serios: desde violaciones migratorias y venta de sustancias controladas, hasta robos y falsificación de documentos. Es un ‘coro’ que te hace pensar en las vueltas que da la vida, ¿verdad? Treinta y seis hombres y cuatro mujeres componían este grupo, aterrizando en la rampa noroeste del Aeropuerto Internacional de Las Américas-José Francisco Peña Gómez.
Desde que la aeronave tocó tierra, el ambiente era de pura seriedad y seguridad. Se montó un dispositivo ‘jevi’, coordinado por la Dirección General de Migración (DGM), la Policía Nacional y los ‘tigueres’ del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (CESAC), junto a otros organismos de inteligencia del Estado. Esta gente no estaba para chercha; el despliegue era para asegurar que todo el proceso se hiciera ‘de una vez’ y con el protocolo que manda la ley, sin espacio para vacilaciones.
Según el reporte, algunos de estos dominicanos fueron atrapados en las redadas migratorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), mientras que otros ya habían ‘quemado’ tiempo en distintas cárceles gringas por crímenes mayores. La cosa no es un chiste; las autoridades gringas tienen un ojo puesto en la migración y no se andan con rodeos cuando se trata de hacer cumplir sus leyes. Es un recordatorio de que allá la ‘vaina’ funciona diferente y que cualquier resbalón puede salirte caro.
Una vez desembarcados y pasada la supervisión inicial, estos repatriados fueron trasladados al Centro de Acogida Vacacional de Haina. Allí les espera un proceso de identificación, una evaluación psicológica y sesiones de orientación para ver cómo pueden reintegrarse a la sociedad dominicana. No es fácil volver y tener que empezar de cero, pero el objetivo es darles una ‘mano amiga’ para que puedan enderezar el rumbo y no caer en el mismo ‘tigueraje’ que los llevó a la deportación. Es una oportunidad para recapacitar y buscar un camino diferente.
Este grupo de 40 no es un caso aislado, ‘mi gente’. Con su llegada, el número de dominicanos deportados desde Estados Unidos en lo que va del año ya supera los 2,400. Esto ocurre en un momento en que, según la noticia, la política migratoria del presidente Donald Trump, quien se encuentra en su segundo mandato, se ha vuelto más restrictiva. Imagínate el impacto que tiene esto en tantas familias y en la comunidad dominicana en general, con un flujo constante de compatriotas regresando bajo estas circunstancias.
La situación de los deportados siempre ha sido un tema complejo en nuestra isla. Mucha gente tiene parientes que han pasado por esto, y saben lo difícil que es la adaptación. Volver a casa, a veces sin nada, con la marca de haber estado preso o deportado, requiere de mucho ‘guille’ y apoyo. Es un llamado a la reflexión sobre las oportunidades aquí y las realidades allá; la vida no es un ‘mamey’ y hay que tener cuidado con las decisiones que se toman en busca de un mejor futuro, para no terminar con una ‘vaina’ así.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




