La entrada en vigencia de lo estipulado en el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos, mejor conocido como DR-CAFTA, tiene a los productores de arroz dominicano con el Jesús en la boca. La vaina es que, según la noticia, se eliminarán los impuestos de entrada al cereal extranjero, lo que, de una vez, dejaría a nuestros agricultores locales frente a una competencia desigual por los subsidios que vienen del exterior. Esto podría significar un bajón inicial en los precios, pero a la larga, el panorama pinta feo para la producción de nuestro principal plato.
Esta situación no solo afectaría directamente a quienes siembran, sino que, de acuerdo al reporte, el sector industrial también se vería en un aprieto, desincentivando de manera paulatina la producción. Los productores, asegún la noticia, dejarían de sembrar el arroz dominicano, que no es solo un grano más, ¡qué va!, es un producto clave para nuestra seguridad alimentaria nacional. La dependencia del extranjero en algo tan básico como el arroz es un tema de cuidado, y los expertos están con la luz encendida.
El presidente de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz), Marcos Rodríguez, ha sido enfático. Él ha advertido que esta industria mantiene un encadenamiento productivo con otros sectores, por lo que si el arroz se va a pique, eso es un efecto dominó que impactaría negativamente a un viaje de actividades productivas. No es solo el campo, es el molino, el transporte, la venta; un tigueraje entero que se vería afectado si la producción nacional se debilita. El ‘lío’ es más grande de lo que parece.
Rodríguez también ha puesto el grito al cielo señalando que la eliminación del decreto que protege la producción nacional de arroz podría significar la desaparición de la cosecha local en poco tiempo. Imagínense esa vaina: sin arroz de aquí. Además, las factorías y los empleos vinculados al sector se irían al garete. La noticia subraya que son más de 30 mil productores los que sentirán el golpe, lo que significa un impacto negativo de grandes ligas para todo el sector arrocero dominicano.
Lo más ‘jevi’ de todo es la paradoja del precio, según lo explicado por el presidente de Fenarroz. Al principio, con la entrada de arroz importado, los precios bajarán, y de una forma que la gente dirá ‘qué chulo’. Pero eso sería solo el anzuelo. La noticia detalla que, una vez que la industria local haya desaparecido, los dominicanos tendremos que pagar el arroz al precio que demanden los productores de Estados Unidos. Ahí sí se nos va a armar un ‘salcocho’ con el bolsillo, porque ya no habrá opción.
Esta falta de competitividad en precio que tienen nuestros productores, por culpa de los subsidios foráneos, será el principal desafío que desmotivará la inversión en el sector. La noticia lo deja claro: esto, de manera paulatina, tendrá como resultado la dependencia total de las importaciones de arroz. Es como ponerse una soga al cuello uno mismo. Dejar a nuestro campo desprotegido en un rubro tan vital es una jugada arriesgada que podría costarle caro al país a largo plazo. No hay ‘chercha’ con la comida.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



