¡Klk con la Inteligencia Artificial! Recientemente, Dario Amodei lanzó una propuesta que suena de lo más bien: ‘debemos ponerle un freno al ritmo de la IA’. A primera vista, la vaina se ve como una movida para proteger a la humanidad, consiguiendo el respaldo de pesos pesados como OpenAI y SpaceXAI. Pero, según la noticia, si uno se pone a mirar más de cerca, ‘hay gato entre macuto’. Esta iniciativa parece más un ‘tigueraje’ para beneficiar a los grandes laboratorios cerrados y ponerle un pie encima a los modelos de código abierto que están subiendo como la espuma.
La propuesta de Amodei incluye puntos de control por capacidad y evaluadores externos dentro de los laboratorios. También sugiere una exención antimonopolio para que los laboratorios de EE. UU. se coordinen en seguridad, y controles estrictos para China, como el veto a chips avanzados. El ‘quille’ principal, según el reporte, es que estas regulaciones son fáciles para laboratorios cerrados –que controlan cada copia de su modelo– pero casi imposibles para los de código abierto. Una vez que los ‘pesos’ de un modelo abierto se publican, cualquiera puede modificar las salvaguardas, haciendo la certificación una chercha casi inviable.
Esta movida es estratégica. La noticia destaca que los modelos abiertos, como DeepSeek y Qwen, están siendo los principales ‘culpables’ de bajar el precio de la IA. Por ejemplo, DeepSeek V4 Flash es 150 veces más económico que GPT-5.5 en ‘tokens’ de salida. Además, estos modelos están cerrando la brecha con los cerrados, con un retraso que no se está ampliando, y con un viaje de derivados, como los 151.448 modelos de Qwen. Esta competencia feroz es un dolor de cabeza para los grandes, como OpenAI, que vieron su margen bruto ajustado caer del 40% al 33% entre 2024 y 2025.
La exención antimonopolio también tiene su particularidad. Permitiría que los laboratorios ‘frontera’ de Estados Unidos se sienten a coordinar los límites, dejando fuera a otros competidores que tendrían que sufrir las reglas sin voz ni voto. Esta lógica, que el reporte compara con la ‘captura regulatoria’ de Rockefeller, no solo afectaría a pequeños desarrolladores, sino también a modelos que cualquiera puede descargar gratis. La jugada parece diseñada para que los ‘dueños del colmado’ pongan las reglas para los demás.
En Europa, sin embargo, la historia toma otro rumbo. La empresa Mistral, con su propuesta de IA soberana de ‘pesos abiertos’, acaba de cerrar la ronda de financiación tecnológica más grande de Europa con 3.000 millones de euros. Mientras las regulaciones estadounidenses podrían afectarlos, la Unión Europea ya ha escogido un camino diferente con su Ley de IA, que exime a los modelos de código abierto de ciertas obligaciones, salvo que presenten un ‘riesgo sistémico’. Esto es un ‘palo’ para la diversidad y la innovación en el sector.
Al final, la propuesta de Amodei podría no frenar a gigantes como China, cuyos modelos ya están ampliamente distribuidos. Más bien, detendría a los desarrolladores abiertos de Estados Unidos y Europa, precisamente quienes podrían ofrecer competencia real a los modelos más caros y cerrados. La verdadera discusión no es si se pone un freno o no, sino quiénes son los que lo están dibujando y a quiénes beneficia este ‘coro’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



