El patio se ha conmocionado de una vez con la noticia que sacude al merenguero Julián Oro Duro. La vida de este reconocido artista dominicano, Gilberto Julián Sarante Perdomo, se vio marcada por una lamentable Tragedia este domingo. Según el reporte, su esposa, Zeneida Socorro Castillo, de 60 años, fue brutalmente asesinada en la vivienda que ambos compartían. El suceso ocurrió mientras el cantante se encontraba trabajando, y al regresar, él mismo fue agredido, despojado de sus pertenencias y, según la noticia, permanece hospitalizado.
Julián Oro Duro no es un nombre cualquiera en la música dominicana. Su trayectoria se remonta a los años ochenta y noventa, cuando estuvo al frente de la orquesta Oro Duro, marcando un hito. Fue en el año 2000 cuando decidió emprender su camino como solista, una jugada que le salió chula y lo consolidó aún más en el gusto popular, demostrando la calidad del ‘tigueraje’ dominicano que siempre busca superarse.
En aquel entonces, el merengue callejero estaba en su mejor momento, y Julián, hermano del salsero Yiyo Sarante, fue parte esencial de esa generación que le puso sabor a las fiestas y a la juventud con una propuesta directa, bailable y contestataria. Esos artistas del merengue de calle ocuparon un espacio importante, que con el tiempo evolucionaría y sería conquistado por los exponentes urbanos, pero la base la pusieron ellos, ¡y bien puesta!
Entre sus grandes éxitos, no podemos dejar de mencionar “La cabaña”, un palo que lanzó en 2004 y, aunque él mismo lo recordaba como un tema hecho de manera informal, terminó siendo un mega éxito que hizo que un viaje de gente conociera su música. Al año siguiente, su talento como compositor fue reconocido con una nominación a Compositor del Año en los Premios Casandra por “Palabritas”, canción interpretada por El Jeffrey, mostrando que su pluma era tan fuerte como su voz.
Pero los tiempos cambian, klk, y los artistas también evolucionan. Con el paso de los años, Julián Oro Duro decidió ampliar sus horizontes musicales. En 2010 presentó “Jaque mate”, una producción con doce canciones donde exploró el merengue romántico, la salsa y hasta la bachata. De ese álbum se destacaron temas como “Sé que llorarás” y “No hace falta papá”, demostrando su versatilidad y su disposición a salirse del sonido que lo había definido en sus primeros años como solista.
La búsqueda de nuevos sonidos continuó activa. En 2018, nos presentó “Me vas a extrañar”, tema que vino acompañado de un videoclip que tuvo una difusión importante en YouTube, ganando un viaje de views. Además, mantuvo su vínculo con el merengue a través de canciones como “Me hace daño verte”, “Me metí en el ruedo”, “Cuídate que tú no viaja” y “Llueve el dinero”. Como buen dominicano trabajador, también ha laborado como compositor y arreglista, e incluso en 2019 manifestó su intención de darle otro giro a su propuesta musical, ¡siempre inventando!
Aunque ha explorado diversos géneros y se ha distanciado un poco de aquel sonido callejero que lo hizo tan popular, la güira y la tambora, que son el ADN de nuestra música, siempre se aparecen en su camino. Este artista se mantiene activo en la música, lo que hace aún más dolorosa esta situación que nos tiene a todos con el corazón chiquito. Es una vaina difícil de asimilar para cualquiera que ama nuestra cultura y a nuestros artistas.
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