¡Klk, gente! En un mundo donde el ‘streaming’ musical tiene el control, a uno le sorprende cuando una vaina vieja como el vinilo empieza a coger fuerza, ¡y en México, na’ menos! Resulta que la juventud de allá, ese tigueraje que siempre anda buscando algo diferente, está dándole un giro a la tortilla y se ha enchulado con el Vinilo. Ya no es solo la música digital; ahora buscan esa experiencia analógica, ese sentir que la música es tuya, de verdad, en formato físico. Es como un aire fresco para la industria musical, ¿o será que el coleccionismo está más vivo que nunca?
De acuerdo al reporte, esta vuelta al acetato no es relajo. Las tiendas de discos y los reproductores de vinilo han visto un aumento jevi en la Ciudad de México en los últimos años. Manuel, un vendedor con seis años en el negocio, asegura que ya por el 2023, la muchachada empezó a meter mano con los vinilos, todo gracias a una ola de nostalgia que llegó para quedarse. Y no es solo música viejita, no; es una mezcla de clásicos con los éxitos más recientes que está poniendo el asunto de lo más interesante.
En sitios como Roma Records, la diversidad es la clave del asunto. Ahí te encuentras desde el icónico Juan Gabriel con su disco ‘Bellas Artes’, que según Mario, otro vendedor del establecimiento, es el más vendido, hasta los lanzamientos más recientes como ‘El Madrileño’ del cantante español C.Tangana. Esto demuestra que la onda del vinilo no tiene edad ni género musical. México, y sobre todo su capital, se está consolidando como uno de los focos principales para el coleccionismo musical en la región, probando que el formato físico no se deja opacar por lo digital.
Pero ¡ay, padre! Que no todo es color de rosa. La Gran Feria de Vinilos que iba a ser en la Glorieta de los Insurgentes, tuvo que ser suspendida de una vez por problemas de sobrecupo y logística. ¡Imagínate la vaina! Se esperaban hasta 6,000 personas diarias. Así es que el colectivo Grow Disc, organizador del evento, tendrá que reprogramar la feria bajo nuevos protocolos de seguridad. Esto, aunque fue un traspié, lo que hizo fue confirmar el viaje de gente que hay metida en esta fiebre.
Entonces, ¿cuál es la chercha con los jóvenes y el vinilo? El vendedor Mario lo deja bien claro: ‘la gente ya se cansó de que nada nos pertenezca’. Y es que la experiencia de tener la música en tus manos, apreciar el arte de las carátulas, el material gráfico exclusivo, eso no te lo da un Spotify. Es esa conexión directa, casi patrimonial, lo que está moviendo a la gente a invertir en estos tesoros sonoros. Es un acto de coleccionismo y, a la vez, de preservar algo tangible en un mundo cada vez más etéreo.
París Padilla, de 38 años, quien explicó que su afición nació por ‘recuperar un poco la tradición de escuchar música desde lo más análogo’, refuerza la idea de escapar de las plataformas digitales. Y es que, ¿quién no quiere llegar a casa después de un día de brega, poner un vinilo y escuchar esa música tranquilamente? Ignacio Andrés, un joven coleccionista, dice que para él ‘vale la pena’ ese momento de relax, un escape de la prisa digital, valorando la nostalgia que sus padres le inculcaron.
Esta tendencia no se queda solo con los lanzamientos de ahora. También abarca un catálogo extenso de la música hispanoamericana que, de repente, vuelve a sonar en los hogares de los más jóvenes. Ángel, un muchacho de 20 años que colecciona desde los 16, asegura que la nostalgia ha influido pila en que ‘todo este tema’ se haya hecho mucho más grande. Verlo con un disco tributo a José José en la mano es la prueba de que el vinilo no solo trae música, sino también recuerdos y un pedazo de historia.
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