La Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte (Cmjpd) ha levantado su voz, rechazando con contundencia lo que, según afirmó, son ejecuciones extrajudiciales y el uso abusivo de la fuerza policial en el país. Esta vaina no es chercha, porque para esta organización, tales prácticas son un ‘desacato’ serio a la Constitución, a las leyes del patio y a los mismísimos Derechos Humanos que nos cobijan a todos. Es un asunto de principios que no se puede pasar por alto.
Aunque la Cmjpd reconoce que la delincuencia es una preocupación que tiene a la gente ‘con los moños para’os’ y que el Estado tiene la obligación ineludible de garantizar la seguridad ciudadana, sostienen que la lucha contra el crimen no puede ser una licencia para quitarle la vida a la gente en las calles sin que haya de por medio una investigación seria, un juicio justo y una sentencia clara de los tribunales competentes. Esa es la ‘klk’ que nos preocupa de verdad.
La postura de la organización magisterial resalta una verdad fundamental en cualquier democracia: la seguridad debe ir de la mano con el respeto al debido proceso y la dignidad de cada persona. Permitir que la respuesta al ‘tigueraje’ se desborde en actos fuera de la ley, solo socava la credibilidad de las instituciones y abre la puerta a un ciclo vicioso de desconfianza. No podemos dejar que el combate al delito se ‘vaya en banda’ y termine vulnerando los pilares de nuestra sociedad.
En este contexto, la Cmjpd no se ha quedado en la denuncia, sino que ha extendido su respaldo a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), encabezada por Manuel María Mercedes, así como a otras instituciones y ciudadanos que, con su ‘coro’ y su voz, denuncian presuntos abusos policiales y defienden con ahínco el derecho a la vida y al debido proceso. Es un trabajo necesario fiscalizar a los organismos de seguridad para que actúen dentro del marco constitucional.
Además, la entidad magisterial ha sido clara en rechazar cualquier ‘discurso de relajo’ que intente presentar a los defensores de los Derechos Humanos como aliados de la delincuencia. Para ellos, es una simplificación peligrosa que desvirtúa la esencia de la defensa de los derechos. Un país con una ciudadanía activa en la veeduría de sus derechos es un país más fuerte, no uno más débil ante el crimen.
La Cmjpd explicó que defender los Derechos Humanos no implica salir en defensa de personas acusadas de delitos; no, señor. Se trata más bien de preservar principios universales que deben aplicarse a todos sin excepción. Estamos hablando del derecho inalienable a la vida, a la integridad física, a la presunción de inocencia, que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, y por supuesto, al debido proceso. Estos son ‘valores’ que no se negocian.
A lo largo de la historia dominicana, el delicado balance entre seguridad ciudadana y el respeto a los derechos individuales ha sido un tema recurrente, generando ‘situaciones jevis’ y debates profundos. La experiencia nos ha enseñado que la justicia expedita o las soluciones rápidas, cuando se apartan de la legalidad, suelen dejar cicatrices más profundas en el tejido social. La sociedad exige soluciones, pero también clama por transparencia y respeto a la ley en cada paso.
En definitiva, el llamado de la Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte es un recordatorio potente de que, como sociedad, tenemos que ‘meter mano’ para construir un sistema de seguridad que sea eficaz, pero que, a la vez, sea garante de los derechos fundamentales de cada dominicano. Es un desafío que nos concierne a todos, desde las autoridades hasta el ciudadano de a pie, para asegurar un futuro de respeto y justicia para nuestra gente. No hay otra opción, ‘mi gente’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




