La vaina está fea en el Caribe, mi gente. El tráfico de armas hacia Haití sigue siendo un dolor de cabeza constante, alimentando una violencia que ha dejado a un viaje de personas muertas y heridas en lo que va de 2026, según datos de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Un informe reciente del Consejo de Seguridad de la ONU, elaborado por el Panel de Expertos sobre Haití y publicado en septiembre de 2026, puso en evidencia cómo gran parte de ese arsenal termina en manos de bandas criminales como ‘400 Mawozo’, ‘5 Segond’ y ‘Kokorat San Ras’, grupos que tienen a ese territorio en un desorden total.
El documento de la ONU señala que, a pesar de todos los esfuerzos y el pujo que le están metiendo las autoridades dominicanas para fortalecer la vigilancia fronteriza, muchas de estas armas entran a Haití desde la República Dominicana. Aunque un sinnúmero de cargamentos son interceptados, las investigaciones de las autoridades de nuestro país no han logrado identificar públicamente a los responsables de mayor jerarquía de estas redes de tráfico. Este ‘klk’ deja un sabor amargo, más aún cuando el informe internacional revela posibles vínculos con agentes corruptos y cuestiona el destino de algunas municiones vinculadas a unidades militares.
Uno de los casos que resonó bastante ocurrió el 8 de noviembre de 2022 en Elías Piña. Agentes del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront) detuvieron a dos mujeres haitianas que intentaban introducir ilegalmente 22,160 municiones en una yipeta. Milien Midrene Manessa y Fara Josef fueron las señaladas por el Ministerio Público como presuntas responsables. Después de un proceso que duró lo suyo, en julio de 2024, el Tribunal Colegiado de Elías Piña condenó únicamente a Milien Midrene Manessa a diez años de prisión, a cumplir en la cárcel pública de Barahona.
El puerto de Haina también ha sido escenario de decomisos de armas importantes a principios de 2025. El 24 de febrero de ese año, la Dirección General de Aduanas (DGA) detectó 37 armas de fuego, incluyendo 30 fusiles y varias pistolas Glock, ocultas en tanques de compresor dentro de un contenedor procedente de Brooklyn, Nueva York. Aunque la DGA no precisó el destino final de la carga, el informe de la ONU lo incluyó entre los casos relacionados con el tráfico de armas hacia Haití. Este operativo llevó a la prisión preventiva de Luz María Altagracia Mercado y otros, vinculados a la empresa Metro Shipping Corp.
Apenas unas semanas después, el 4 de marzo de 2025, las autoridades interceptaron en Haina otro contenedor, este procedente de Miami, Florida, y con destino final a Haití. El cargamento venía con 36,000 cartuchos y 23 armas de fuego, entre ellas fusiles de distintos calibres, dos fusiles antimaterial calibre .50 y una subametralladora. El Panel de Expertos de la ONU confirmó que los destinatarios finales eran las bandas haitianas ‘400 Mawozo’ y ‘Canaan’. Por este caso, Urbano Eugenio García y Máximo Pérez Berigüete, vinculados a la empresa ‘Eugenio Trading’, propietaria del contenedor, también fueron sometidos a prisión preventiva.
Un aspecto delicado que menciona el informe de la ONU es la detención de un oficial dominicano. En diciembre de 2025, un segundo teniente del Ejército y un ciudadano haitiano fueron apresados en la sección La Tinaja, San Juan, mientras transportaban 1,516 cartuchos en una motocicleta. El Ministerio de Defensa confirmó la detención del oficial, indicando que está bajo prisión preventiva y que todo militar involucrado en actividades ilícitas responderá ante la justicia, sin importar su rango. Sin embargo, ni el informe de la ONU ni el Ministerio de Defensa han documentado la participación de oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas dominicanas en el tráfico, aunque la ONU aún espera información sobre el destino de ciertos lotes de municiones militares.
Esta situación nos deja un viaje de interrogantes sin respuestas claras. A pesar de los constantes decomisos y el trabajo de las autoridades, el ‘tigueraje’ detrás de las grandes redes de tráfico de armas parece seguir campante, con los cerebros de estas operaciones sin ser identificados públicamente. La mención de agentes corruptos en el informe de la ONU complica aún más el panorama, sugiriendo una red profunda y bien engranada que va más allá de los contrabandistas de a pie. La persistencia de este negocio turbio demuestra lo complejo y lucrativo que es, y lo difícil que resulta desmantelar por completo estas estructuras.
En fin, la lucha contra el tráfico ilegal de armas hacia Haití es un desafío constante para las autoridades dominicanas. Cada decomiso es un paso importante, sí, pero el problema de fondo, el que alimenta la desmedida violencia en el vecino país, requiere una investigación aún más profunda para dar con los verdaderos responsables. La República Dominicana no se puede dormir en los laureles; hay que seguir dándole seguimiento a esta vaina de cerca, porque la seguridad regional depende de ello.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



