¡Mi gente, qué vaina más jevi se vivió en el béisbol! Los Cleveland Guardians demostraron un ‘tigueraje’ de otro nivel al eliminar a los Chicago White Sox con una Remontada Épica en su Serie Divisional de la Liga Americana. Después de ir abajo 0-2, pocos daban un chele por ellos, pero el sábado por la noche, en un partido que parecía sacado de un libreto de Hollywood, se impusieron 2-0 para sellar el pase. Este equipo, según la noticia, no tiene el título desde 1948, lo que les da la sequía más larga entre todos los equipos de la MLB, ¡así que esta victoria es una luz al final del túnel!
El gran protagonista de esta gesta fue Gavin Williams, quien se lució con 12 ponches, una parte importante de los ¡21 ponches! que la rotación de Cleveland logró acumular, estableciendo un récord para un partido de postemporada de nueve entradas. ¡Eso es un viaje de lanzadores dominando la loma! Los White Sox, por su parte, vieron la bola cuadrada, conectando apenas tres hits y acumulando un total de 75 ponches en la serie, con un promedio de bateo bajísimo de .185. Aseguún su mánager, Will Venable, ‘simplemente no tenía lo que habría hecho falta para avanzar unas pelotas’, refiriéndose a la capacidad de su equipo de responder a tal pitcheo.
Esta victoria no fue una cualquiera; los Guardians se convirtieron en apenas el undécimo equipo en la historia en ganar una serie al mejor de cinco partidos tras ir perdiendo 0-2. Imagínense, de 96 equipos que se han visto en esa situación, solo once han logrado el milagro. Y lo que lo hace aún más ‘bacano’ es que son solo el cuarto equipo en conseguir esta hazaña después de haber perdido los dos primeros partidos en su propia casa. Esto habla de una resiliencia y un corazón que, honestamente, es de admirar.
El reconocido jugador José Ramírez, con su swing electrizante, fue clave en esta victoria. Conectó un jonrón que puso a su equipo por delante, un batazo de dos carreras ante Sean Burke en la sexta entrada. La noticia destaca que fue un jonrón tan bajo –apenas 0,74 pies sobre el suelo– que es el hit más bajo para un jonrón en postemporada desde que se llevan registros en 2008, y el más bajo en los 14 años de carrera de Ramírez en las Grandes Ligas. ¡Ese ‘tiguerazo’ de Ramírez tiene una forma única de hacer las cosas!
Gavin Williams, que había salvado el cuarto partido, se echó el equipo al hombro abriendo el quinto, una situación histórica en la postemporada. Solo dos lanzadores antes que él habían logrado conseguir el último out de un partido y luego abrir el siguiente con su equipo enfrentando la eliminación en ambos. El ‘manager’ de los Guardians, Stephen Vogt, se deshizo en elogios, diciendo que ‘hacerlo en esta fase y en este tipo de partidos, enfrentándose a tres eliminaciones seguidas y que uno de tus abridores diga que lanzará cuando necesites, es súper impresionante’.
La defensa también jugó su parte, con Erik Sabrowski y Hunter Gaddis manteniendo a raya a los bates de Chicago, y Cade Smith cerrando el partido para su primer salvamento de cinco outs en su carrera. La celebración en el Progressive Field fue de verdad un ‘coro’ de alegría, con los fanáticos eufóricos por ver a su equipo avanzar. Ahora, los Guardians se preparan para la Serie de Campeonato de la Liga Americana en Tampa Bay el lunes por la noche, buscando su primer viaje a la Serie Mundial desde 2016, y romper esa racha histórica que pesa desde 1948.
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