Los números están ahí, y la verdad es que duelen un viaje. Años tras año, cuando hablamos de muertes en las vías de nuestro país, los motoristas lamentablemente se llevan la peor parte. Según la noticia, el reconocido Rafael Tejeda Baldera, quien en su momento fue encargado de Comunicaciones y vocero de la Digesett, aseguró en un seminario que entre el 70 % y el 80 % de los fallecidos en accidentes de transito en República Dominicana son, precisamente, conductores de motores. ¡Una vaina bien seria que nos tiene a todos con la guardia en alto!
Esta cruda realidad se puso sobre la mesa en el seminario ‘Causas y efectos de las muertes por accidentes de tránsito’, organizado por la Central Nacional de Transportistas Unificados (CNTU). Allí, Tejeda Baldera desglosó los tres elementos clave que juegan un papel en cada percance: el vehículo, la vía y, el más pesado de todos, el conductor. Y es que, ¡ojo!, el factor humano es, según el reporte, el que carga con el 96 % de la responsabilidad. Es una responsabilidad casi total, que no deja mucho margen a la suerte.
¿Y por qué el factor humano pesa tanto? Pues porque la cosa va desde la fatiga, el estrés o la somnolencia al volante, hasta el tigueraje de distraerse con el celular, pisarle de más al acelerador, o manejar bajo los efectos del alcohol o cualquier otra sustancia que nos quite el tino. Esa chercha de manejar bajo los efectos no es de relajo, y al final, los resultados son catastróficos. La vida no es un chulo de verdad cuando se pone en riesgo de esa manera.
Pero no todo es el guapo del conductor, aunque sea lo principal. El estado de la ‘máquina’ también echa su puyita. La falta de inspección y mantenimiento de los vehículos es otro punto débil. Tejeda Baldera insistió en que no debemos esperar a que la autoridad nos caiga atrás para verificar las gomas, las luces, los parabrisas, los fluidos del motor… esa es una vaina que nos toca a cada quien, de una vez, como parte de nuestra responsabilidad individual. Prevenir es la clave para no pasar un mal rato o, peor aún, provocar un lío mayor.
Y claro, las condiciones de la infraestructura o la vía tampoco se escapan del escrutinio. La falta de iluminación, el mal estado de las calles o las inclemencias del tiempo, como la lluvia o la neblina, son elementos externos que inciden. Pero, aquí viene el gancho, el expositor recalcó que aun con una vía que no esté de lo más bien, el conductor tiene que saber tomar las medidas correctivas. Es decir, tú eres el que tiene que andar con los cinco sentidos puestos, sin importar qué.
Más allá de las vidas que se van y las lesiones que marcan a la gente de por vida, estos accidentes de tránsito le meten una carga económica al Estado que ni te imaginas. Representan un reto gigante para la seguridad vial y para nuestro sector de salud pública, que tiene que cargar con los costos de atender a los heridos. Es un gasto de dinero y de recursos que podríamos estar invirtiendo en otras vainas chulas para el país. Como bien dijo el coronel Baldera, si seguimos viendo esto como un asunto ajeno, nadie se va a empoderar para resolver este grave problema. ¡Hay que ponérselas!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




