¡Klk mi gente! Tenemos una noticia que, de una vez, nos llena de orgullo y esperanza en nuestro país. El neurocirujano dominicano Edgardo de Jesús Mateo Nouel ha regresado al ‘patio’ después de un viaje de formación e investigación de alto nivel en el extranjero. Según el reporte, su intención es clara: poner todo ese conocimiento especializado al servicio de la salud dominicana y de las familias que tanto lo necesitan. Esto es un ‘palo’ para nuestro sistema, que siempre busca cómo mejorar la atención a nuestra gente.
El Dr. Edgardo Mateo no se anda con ‘vueltas’ y ha dejado claro que su retorno no ha sido una decisión ligera, pero su motor principal es la gente. ‘Sabía que regresar sería difícil’, dice él, pensando en el impacto que tiene para una familia recibir un diagnóstico como un tumor cerebral. Él quiere que su preparación sea parte de la respuesta aquí, en nuestra tierra, dando una luz de esperanza a quienes enfrentan esos momentos tan duros. Es una demostración de compromiso bacano con los suyos.
La trayectoria de este profesional es una ‘joya’. De acuerdo con el comunicado de prensa, fue el primer neurocirujano seleccionado y egresado de la especialidad de Neurocirugía y de la alta especialidad en Cirugía de Base de Cráneo y Endoneurocirugía del prestigioso Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez (INNN) en México. Este es un centro reconocido como uno de los más importantes en neurociencias de toda Latinoamérica, ¡lo que habla un viaje de su calibre!
Pero la cosa no se queda ahí. El Dr. Mateo también es miembro fundador del primer Centro de Excelencia Pituitaria (PCOE) del INNN y ha desarrollado técnicas súper novedosas, como el abordaje transorbitario endoscópico. Además, su preparación incluye formación especializada en Weill Cornell NewYork-Presbyterian, en Estados Unidos, abarcando microcirugía, cirugía de base de cráneo y cirugía de columna mínimamente invasiva. Este ‘tigueraje’ de conocimientos está plasmado en más de 40 artículos científicos publicados en revistas internacionales de alto impacto, ¡una vaina jevi!
Para el Dr. Mateo, todo ese ‘coro’ de conocimientos solo tiene sentido si se traduce en un beneficio tangible para cada paciente. Su compromiso va más allá de operar; incluye compartir lo que sabe, colaborar con otros colegas y, lo más importante, asegurar que más dominicanos puedan acceder a atención especializada a tiempo, poniendo un ojo especial en aquellos que tienen más dificultades para conseguirla. Es una visión de la medicina que pone al ser humano en el centro.
El humanismo es el sello de su práctica. Él dice que ‘cuando miro una resonancia, sé que esa imagen pertenece a alguien que tiene una vida esperando fuera del hospital’. Para él, es devolverle a una madre la oportunidad de peinar a su hija, a un padre de volver a su trabajo, o a un abuelo de disfrutar la risa de sus nietos. Esta filosofía, que hace eco de la frase de René Favaloro sobre la medicina sin humanismo, le da un sentido profundo a su regreso, a pesar de los obstáculos que sabe que enfrentará.
A pesar de estar consciente de que en nuestro país, a veces se premian las relaciones y no el mérito, el Dr. Mateo está dispuesto a afrontar esos desafíos. Su anhelo es que todo lo que aprendió fuera de casa encuentre su verdadero propósito aquí y que su trabajo se sume a lo que podemos construir juntos como dominicanos. Su deber, afirma, es ofrecer su preparación completa, explicar con honestidad y acompañar con respeto, sin reducir a nadie a un simple diagnóstico.
La recompensa para este neurocirujano no es otra que ver a una familia sentarse completa a la mesa de nuevo, o a un paciente recuperar su independencia. Él no promete milagros, pero sí compromiso: estudiar cada caso con esmero, acompañar a cada familia y que nadie se sienta desamparado. Su vocación de servicio y el deseo de que nuestras familias dominicanas encuentren la mejor atención posible, asegura, serán siempre más fuertes que cualquier ‘vaina’ que se presente.
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