¡Klk, mi gente! Por aquí les traemos una vaina jevi que ha puesto a la Superintendencia de Bancos (SB) a lucirse. Aseguún el reporte, el mismísimo Graham Russell, presidente del Comité de Política Regulatoria de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), vino de visita y quedó impresionado con los esfuerzos de la SB para mejorar la eficiencia regulatoria. Este encuentro subraya la importancia que nuestra nación está dando a las prácticas internacionales en el sector financiero.
El ‘tigueraje’ de Russell puso el ojo de una vez en la Estrategia de Simplificación, Modernización y Autogestión del cumplimiento Regulatorio (SIMA), un proyecto que busca, en buen dominicano, ‘quitarle el peso’ a las entidades supervisadas. La idea es reducir ese ‘viaje de’ cargas operativas innecesarias y que se concentren en lo que de verdad importa. Y, como si fuera poco, esta iniciativa va de la mano con el programa Burocracia Cero del gobierno dominicano, que está ahí para hacer la vida más fácil con los trámites del Estado.
La visita de este crack de la regulación no fue un ‘coro’ cualquiera. Se dio en el marco del XV Encuentro de la Red Iberoamericana y del Caribe de Mejora Regulatoria, un evento de peso coordinado por el viceministro doctor Alan Jiménez, del Ministerio de Administración Pública (MAP). Russell, siendo un referente internacional en estas lides, brindó una oportunidad ‘bacana’ para que la SB viera su enfoque desde una óptica global, comparándose con lo que se hace en otros países y aprendiendo de sus ‘experiencias’ y tendencias.
El equipo de la SB, con el superintendente Enmanuel Cedeño Brea al frente, no se quedó callado. Presentaron con lujo de detalles su experiencia implementando la supervisión basada en riesgos, una forma de trabajar más moderna y eficiente. Compartieron tanto los avances que han tenido como los desafíos que todavía tienen por delante, demostrando que están ‘dándole seguimiento’ a cada detalle para que el sistema financiero esté ‘de lo más bien’ y a la vanguardia.
La vaina se puso más ‘jevi’ aún con un diálogo abierto y franco con el equipo de la OCDE. Se charló sobre cómo dejar atrás esos esquemas de control viejos y abrazar modelos de cumplimiento y supervisión que se basen en riesgos. Este cambio es clave porque no solo busca proteger los cuartos de la gente y garantizar la transparencia, sino también asegurar que el sistema financiero dominicano se mantenga fuerte, resiliente y atractivo para la inversión, ¡que es lo que ‘echa pa’lante’ el país!
En definitiva, este intercambio con la OCDE es un claro indicio de que la República Dominicana está ‘poniéndole ganas’ a la mejora regulatoria. Estos esfuerzos continuos de la Superintendencia de Bancos no solo benefician a las instituciones financieras directamente, sino que al final del día se traducen en una mayor confianza, seguridad y estabilidad para todos los dominicanos, asegurando un futuro económico más ‘chulo’ para nuestra querida Quisqueya. ¡Eso es así, mi gente!
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